El presidente estadounidense ha advertido de que cualquier país que aplique una tasa digital dirigida a empresas estadounidenses se enfrentará a un arancel del 100% sobre todas sus exportaciones hacia Estados Unidos, incluso aunque existan acuerdos comerciales en vigor. Ese gravamen, además, se sumaría a los aranceles ya existentes.
Su eventual aplicación, no obstante, no estaría exenta de dificultades jurídicas. Después de que el Tribunal Supremo limitara recientemente el uso de la Ley de Poderes Económicos en Emergencias Internacionales (IEEPA) para justificar aranceles de amplio alcance, la vía más probable sería recurrir de nuevo a la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974. Esta norma permite al Ejecutivo estadounidense responder frente a prácticas comerciales que considere injustificadas o discriminatorias para las empresas estadounidenses y fue precisamente el instrumento utilizado para investigar las tasas digitales aprobadas por Francia, España, Italia o Reino Unido durante el primer mandato de Trump.
El origen del conflicto está en la propia transformación de la economía mundial. Las reglas tradicionales del impuesto sobre sociedades fueron diseñadas para empresas industriales cuya actividad dependía de fábricas, oficinas o establecimientos permanentes. La economía digital ha roto ese vínculo entre actividad económica y presencia física. Como resultado, una…
