INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 1474

La fractura sudafricana

Sudáfrica suele identificarse como una de las principales economías del continente africano, así como uno de los actores más significados del llamado Sur Global. El país llegará a la cumbre de los BRICS+ de septiembre inmerso en una de las peores crisis sociales de los últimos años.

Desde el arranque del Gobierno de Unidad Nacional surgido tras las elecciones de 2024 parecía registrarse una tímida mejoría en la confianza de los inversores. El reverso de esa imagen, sin embargo, resulta cada vez más inquietante. Buena prueba de ello es la decisión del gobierno de Pretoria de desplegar unos 3.500 efectivos de las Fuerzas de Defensa Nacional de Sudáfrica (SANDF) para reforzar a la policía nacional en varias provincias, con la intención de contener la creciente oleada de violencia y protestas de carácter xenófobo contra la población inmigrante.

A primera vista, esa oleada responde a la movilización de grupos ultranacionalistas como March and March y Operation Dudula, que llevan meses impulsando una campaña para exigir la expulsión de todos los extranjeros en situación irregular, fijando el pasado 30 de junio como fecha límite para que abandonaran el país. Como consecuencia, no solo se han registrado protestas callejeras, sino también agresiones e incluso asesinatos de ciudadanos procedentes de países vecinos, obligando a varias embajadas y consulados a improvisar centros de acogida para quienes temen convertirse en víctimas de la violencia.

En todo caso, una mirada más amplia permite identificar factores estructurales que explican el creciente malestar social y la…

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