El 23 de septiembre, las fuerzas del Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (TPLF) y sus aliados lanzaron una ofensiva en varios frentes que se extendió por Tigray y las regiones vecinas de Afar y Amhara. El Ejército federal respondió con artillería y drones. Este fin de semana, fuerzas aliadas del Gobierno han vuelto a entrar en Mekelle, la capital de Tigray, después de que el TPLF anunciara su retirada.
El cierre de la embajada etíope en Eritrea y la expulsión de diez diplomáticos eritreos, a lo que Asmara ha respondido con la misma contundencia, ha elevado las tensiones en el Cuerno de África.
La guerra civil de 2020-2022, que causó cientos de miles de muertos, nunca llegó a cerrarse del todo. El TPLF, el partido dominante en Tigray, fue la principal fuerza de la coalición que gobernó Etiopía durante casi tres décadas, hasta la llegada de Abiy Ahmed al poder en 2018.
La ruptura entre el TPLF y el Gobierno central va más allá de las rivalidades étnicas. Durante décadas, el partido tigrayano fue la fuerza dominante de una coalición gobernante asentada sobre un sistema federal organizado en buena medida sobre bases étnicas. La llegada de Abiy al poder alteró ese equilibrio y desplazó al TPLF del centro del poder.
La guerra de 2020-2022 fue el resultado extremo de ese enfrentamiento. El acuerdo de Pretoria, mediado por la Unión Africana con apoyo diplomático de Estados Unidos, puso fin a los grandes combates, pero dejó sin resolver cuestiones como…
