El último Informe sobre el Comercio Mundial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) sitúa esta tensión en el centro del debate y advierte de los costes económicos que tendría una erosión más profunda del sistema.
En un horizonte hasta 2050, las simulaciones de la OMC estiman que un escenario de fragmentación geopolítica, en el que la economía mundial se divide en bloques comerciales, podría reducir el PIB mundial un 5,1% respecto al escenario de referencia, con una caída del comercio mundial de mercancías del 18,6%.
El coste sería todavía mayor en un escenario en el que el funcionamiento efectivo de la OMC desapareciera y el comercio quedara organizado principalmente mediante acuerdos preferenciales. En este caso, el PIB mundial sería un 6,9% inferior y las exportaciones mundiales caerían un 26,9%. Por el contrario, una cooperación multilateral reforzada permitiría elevar el PIB mundial un 2,9% y las exportaciones un 17,9% respecto al escenario de referencia.
A pesar del avance de la fragmentación, el 72% del comercio mundial de mercancías sigue rigiéndose por la regla de la nación más favorecida, por lo que el papel de la OMC sigue siendo clave. La cuestión, por tanto, no es si el sistema ha desaparecido, sino si será capaz de conservar su relevancia en un entorno internacional más conflictivo y multipolar.
Ese entorno está cambiando con rapidez. La rivalidad entre Estados Unidos y China y la competencia por las tecnologías estratégicas han convertido la interdependencia económica en una cuestión de seguridad. En paralelo, los gobiernos…
