La Semana de Alto Nivel, que comienza el 22 de septiembre, será también escenario de las maniobras para elegir al próximo secretario general de Naciones Unidas, que asumirá el cargo el 1 de enero de 2027. Será solo la décima vez que la organización elija a su máximo responsable en sus 81 años de historia. Lograr el nombramiento no es tarea fácil; un candidato debe obtener al menos nueve votos de los 15 miembros del Consejo de Seguridad y evitar el veto de cualquiera de sus cinco miembros permanentes: el P5 (Estados Unidos, Reino Unido, China, Francia y Rusia), muy aficionado a intercambiar favores para asegurarse el nombramiento de sus favoritos.
En las votaciones de sondeo preliminares (straw polls) se pregunta a los miembros del Consejo si respaldan, desaconsejan o no tienen opinión sobre candidatos específicos. En los tres sondeos realizados hasta ahora, Rebeca Grynspan y Carolyn Rodrigues-Birkett se han alternado en cabeza. En el último, celebrado el 18 de septiembre, la costarricense obtuvo nueve apoyos, frente a los ocho de la diplomática guyanesa. El argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), quedó por detrás, con cinco apoyos.
Desde que regresó a la Casa Blanca, Donald Trump ha ignorado a Guterres y ni siquiera intentó lograr una resolución del Consejo antes de atacar a Venezuela en enero y a Irán en febrero. No es nada nuevo, en todo caso.
Quien asuma en enero el cargo descubrirá pronto que su labor consistirá, en…
