El reciente caótico proceso electoral hondureño, la elevada participación (85%) en las elecciones chilenas por la introducción del voto obligatorio y los cambios que quiere realizar Claudia Sheinbaum en el sistema electoral mexicano, ponen de relieve la persistencia de problemas asociados al diseño de los sistemas electorales latinoamericanos. Estos desafíos, sumados a fuentes de inestabilidad coyunturales, volverán a ponerse a prueba este año en Brasil, Perú y Colombia.
Honduras volvió a mostrar que, como en varios otros países de la región, la derrota electoral tiende a traducirse casi en denuncias de fraude. La noche del 30 de noviembre, que debía ser el comienzo de un traspaso ordenado de poderes, terminó convirtiéndose en un proceso lleno de irregularidades, y de acusaciones mutuas por el apoyo de Donald Trump a Nasry Asfura, uno de los dos candidatos conservadores en liza y finalmente ganador con un estrecho margen de votos.
La preocupación por la integridad de las elecciones se acentuó por las oscilaciones en el recuento de los votos, las demoras en la publicación de los resultados y la apresurada desestimación judicial de las solicitudes de recuento presentadas por los oponentes de Asfura. Los observadores internacionales finalmente declararon que las elecciones fueron…

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