INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 1363

Las tres condiciones de los huzíes

Cuatro meses después de que los huzíes iniciaran sus agresiones el mar Rojo, la situación se ha ido deteriorando hasta el punto de que no se adivina a corto plazo una vuelta a la plena normalidad del tráfico marítimo en la zona. Los huzíes han llegado a un acuerdo de no agresión con Moscú y Pekín a cambio de su apoyo en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Por un lado, está claro que la operación Guardián de la Prosperidad, liderada por Washington desde diciembre pasado, no ha logrado devolver la confianza a las navieras que, en muchos casos, prefieren desviarse hasta el cabo de Buena Esperanza en lugar de aventurarse por las rutas que van y vienen entre el canal de Suez y el estrecho de Bab el Mandeb.

Por otro, tampoco la operación Arquero de Poseidón, encabezada igualmente por Estados Unidos, ha conseguido que los huzíes cesen en su actitud agresiva a pesar de sufrir ataques contra sus centros de mando, sus sistemas de lanzamiento, sus radares y sus almacenes de misiles antibuques y antiaéreos. Como resultado de ello, se ha reducido el tránsito internacional por esas aguas, varios buques han recibido impactos directos de misiles lanzados desde la costa yemení y hasta se han registrado algunas víctimas de tripulantes afectados mortalmente por dichos impactos.

Los huzíes, por su parte, no pueden cantar victoria. Sus limitadas fuerzas no les permiten dedicar muchos medios a estas operaciones, dado que tienen que atender principalmente a los desafíos que les plantean en muchas partes del país las fuerzas todavía leales al presidente yemení, a las fuerzas lideradas por Arabia Saudí y hasta a los grupos separatistas del sur. Cuentan, desde luego, con el apoyo prestado por Irán, que incluye misiles y drones –como los Samad y Wahid–, así como con sus propios ingenieros para ensamblarlos y desarrollarlos a partir de modelos fundamentalmente iraníes, pero también chinos y rusos. Aun así, está fuera de su alcance contrarrestar eficazmente las capacidades de los buques de guerra desplegados en el marco de las dos operaciones occidentales.

De hecho, a pesar de su empeño, los huzíes ni han logrado cortar totalmente el tráfico por el mar Rojo, ni forzar a Israel a cambiar…

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