El índice de precios de metales y minerales del Banco Mundial, que agrupa materias primas como el cobre, el aluminio, el níquel, el zinc, el estaño o el mineral de hierro, se ha disparado un 39% en los últimos doce meses y alcanzó en mayo de 2026 un máximo histórico en términos nominales. Solo desde comienzos de este año el indicador acumula un incremento cercano al 20%, reflejo de una demanda extraordinariamente intensa y de unas crecientes restricciones de oferta.
Algunos metales se han convertido en auténticos símbolos de esta nueva era. El estaño, indispensable para la fabricación de semiconductores y las soldaduras empleadas en prácticamente todos los dispositivos electrónicos, ha registrado uno de los comportamientos más espectaculares. Su precio en la Bolsa de Metales de Londres superó los 59.000 dólares por tonelada a comienzos de 2026, un récord histórico que casi duplica el registrado apenas dos años antes. Los analistas consideran que el crecimiento de la demanda seguirá manteniendo el mercado bajo presión.
El níquel ofrece una historia diferente pero reveladora. El metal es fundamental para determinadas baterías de vehículos eléctricos y para la producción de acero inoxidable. Tras sufrir un fuerte ajuste por el exceso de oferta procedente…
