Esta unidad se explica más bien por su oposición compartida a los planes de Donald Trump, Marco Rubio y Pete Hegseth. Diosdado Cabello y Vladimir Padrino, ministros del Interior y Defensa, respectivamente, son los miembros que quedan del antiguo triunvirato hoy decapitado. Ambos enfrentan cargos de narcotráfico en tribunales de EEUU y recompensas multimillonarias por sus cabezas, por lo que podrían ser los próximos objetivos si no colaboran con los planes de la Casa Blanca.
Debido a su control de las fuerzas de seguridad y milicias paramilitares su cooperación es esencial, al menos en el corto plazo. Pero si se niegan a hacerlo, esta vez el Comando Sur podría optar por no poner en riesgo las vidas de comandos de élite para “extraerlos”. Un misil como el que mató en 2008 a Raúl Reyes, comandante de las FARC, podría ser un método más expeditivo, menos costoso y con un claro efecto disuasorio.
La detención el mismo día de la toma de posesión de Rodríguez del general Javier Marcano, encargado de la protección personal de Maduro y de los servicios de inteligencia militar, refuerza la percepción de que nadie está a salvo de sospechas de traición.
El régimen venezolano presenta diferencias estructurales importantes con el cubano: mientras el castrismo se apoya en un Estado-partido cohesionado, unas Fuerzas Armadas profesionalizadas y un aparato represivo centralizado, el chavismo funciona como un sistema fragmentado de equilibrios entre facciones políticas, militares y económicas. Sin embargo, ambos comparten un mismo código de disciplina interna y lealtad forzada, en el que la supervivencia del poder depende menos de la ideología que de la obediencia y del control sobre los propios cuadros.
Según el Wall Street Journal, los planes de Washington están guiados por una evaluación clasificada de la CIA que…

Irán: una caldera en ebullición