Marruecos lleva tres décadas vinculado a la UE mediante un Acuerdo de Asociación, al que se han añadido un estatuto avanzado, diálogo político y una extensa cooperación económica y sectorial. A comienzos de 2026, con motivo de los 30 años de la firma del acuerdo, la UE reafirmó el carácter “estratégico y privilegiado” de su asociación con Marruecos. La relación abarca comercio e inversión, migración, seguridad, transición energética, innovación y cooperación en el Sahel.
El intercambio de bienes entre ambas partes alcanzó 62.200 millones de euros en 2025. La UE es el primer socio comercial de Marruecos y su principal inversor extranjero. Marruecos, a su vez, es el mayor socio comercial europeo entre los países de la vecindad sur. Pero detrás de las cifras hay una asimetría importante: la Unión representa el 33,7% del comercio marroquí, mientras Marruecos supone apenas el 1,2% del comercio exterior europeo. Rabat dispone de importantes palancas frente a España y Europa, pero la interdependencia no es simétrica: la UE conserva un considerable poder económico y financiero frente a Marruecos.
La migración es probablemente el terreno en el que esa relación de necesidad mutua resulta más visible. No es un caso exclusivamente marroquí. Marruecos es una pieza más en el complicado puzle de la política migratoria europea. Desde el acuerdo con Turquía de 2016, la UE ha convertido la cooperación con los países de origen y tránsito en una pieza central de su estrategia para frenar las llegadas irregulares. Lo hace también con Mauritania, Senegal o…
