Nigeria es el decimocuarto país del mundo en extracción de crudo, pero su escasa capacidad de refino provoca que tenga que importar la mayor parte de productos derivados aptos para el uso finalista. El anuncio de Dangote parece un movimiento altruista por parte de la mayor fortuna del continente, sin embargo, ha generado una gran polémica. Hay una parte de la sociedad a la que le preocupa mucho el riesgo de creación de un nuevo monopolio. Temen que todo el mercado doméstico acabe controlado por el magnate, de modo que pueda fijar precios más altos cuando tenga todo el mercado cautivo.
Dangote es un empresario visionario que fue capaz de convertir un pequeño préstamo familiar en una de las mayores empresas africanas. Comenzó operando con importaciones y exportaciones de productos agroalimentarios a finales de los años setenta, aunque su verdadero crecimiento se produjo en el sector del cemento durante los años noventa.
Actualmente posee una fortuna valorada en 20.000 millones de dólares, con actividades diversificadas en productos como el azúcar, la sal o la harina, y grandes infraestructuras para la logística y puertos. La joya de su corona sigue siendo el cemento, pero Dangote ha apostado por convertirse en el señor del refino en África. Ya posee una mega-refinería en Lagos, la antigua capital, inaugurada en 2024, aunque aún no está operando a pleno rendimiento.
La polémica se intensificó este verano, cuando anunció su intención de ampliar el número de refinerías en Nigeria e incluso otros países del continente, asociándose con gobiernos locales que respalden sus planes. No ha tardado en ser bautizado como el nuevo Rockefeller de África.
Dangote es famoso también por sus actividades de filantropía, lo que le ha granjeado una buena reputación entre parte de la población nigeriana. Su fundación, Aliko Dangote, creada en 1994, apoya…

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