INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 1457

Pakistán-Afganistán: La reanudación del conflicto

Los choques entre Islamabad y Kabul registrados desde el pasado 27 de febrero no son una anomalía. Responden a una pauta que, con distintas motivaciones en cada momento, ha caracterizado durante décadas las relaciones entre ambas capitales.

En esta ocasión, el desencadenante ha sido el hartazgo de Pakistán ante las acciones violentas realizadas en su propio territorio por distintos grupos armados, más o menos vinculados al gobierno afgano. La frecuencia de estos ataques ha aumentado de forma significativa desde que el movimiento talibán, liderado por Haibatulá Ajundzadá, volvió al poder en 2021.

Con el objetivo de eliminar esa amenaza, Islamabad ha puesto en marcha la operación Ghazab lil-Haq. La operación se dirige no solo contra esos grupos armados, sino también contra el propio gobierno talibán y sus fuerzas. Pakistán está desarrollando operaciones terrestres en la zona fronteriza y ha llevado a cabo ataques aéreos y bombardeos sobre Kabul y otras localidades.

En el marco de la rivalidad regional entre Pakistán e India, Nueva Delhi ha tratado tradicionalmente de mantener un aliado en Kabul. El objetivo ha sido obligar a Pakistán a diversificar sus fuerzas y atender a dos posibles fuentes de amenaza.

Islamabad ha respondido buscando actores afganos que pudieran servir a sus propios intereses. Entre ellos han destacado los talibanes. Desde la invasión soviética de Afganistán, que provocó grandes oleadas de refugiados hacia territorio paquistaní, Islamabad ha mantenido una estrecha relación con ese movimiento….

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