La reunión en la capital mexicana –que congrega cada año a partidos y organizaciones de izquierda de los cinco continentes– debía abordar cuestiones como el cambio climático o el petróleo. Sin embargo, terminó con diputados chavistas llamando “mentiroso, fariseo, hipócrita” al expresidente colombiano por decir que Caracas no defendió su petróleo y que Donald Trump tenía razón cuando calificó el crudo venezolano como “botín”.
Hugo Chávez “no se convirtió en una figura histórica para regalar el petróleo”, declaró Gustavo Petro en el foro, dedicado este año a Fidel Castro. “A los compañeros venezolanos los quise mucho en tiempos de Chávez, pero ahora no los entiendo”, añadió. A la salida, la diputada chavista Tania Díaz le acusó de conocer de antemano la operación y de haberse callado.
Hasta ahora, entre los dirigentes de la izquierda latinoamericana, solo el chileno Gabriel Boric había criticado abiertamente al régimen chavista. Ya no son los únicos. Medios afines a La Habana, que mantiene su mutismo, acusan a los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez y a Diosdado Cabello, antiguo número dos y líder del ala dura, de traicionar a Maduro, como también han insinuado portavoces oficiales iraníes y rusos.
Con sus viajes a Nueva York y Roma para hablar ante la ONU y la FAO, Rodríguez buscó proyectar una imagen de normalidad institucional y aprovechar el apoyo de Washington para restablecer relaciones con los gobiernos aliados de Trump en la región. Hoy son casi todos si tras la segunda ronda del 25 de octubre…
