INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 1444

Teherán se seca en medio de la COP30

La crisis hídrica que está dejando sin agua a buena parte de Teherán es en gran parte resultado de sequías cada vez más frecuentes y prolongadas en Oriente Próximo. Los glaciares y nieves perpetuas de la cordillera del Hindu Kush están desapareciendo a una velocidad nunca antes registrada.

Desde hace décadas, la escasez de agua es crónica en las provincias rurales iraníes. En Isfahan, el caudal del Zayandeh (“dador de vida” en farsi), el río más grande de la meseta central y antaño arteria esencial del antiguo imperio persa, desaparece la mayor parte del año por la sobreexplotación de sus aguas. Los 14 de millones de teheraníes saben lo que eso significa. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, les ha advertido que tendrán que racionar su consumo de agua, e incluso evacuar la ciudad, si no llueve de aquí a fin de año.

No es casualidad que la agudización de la crisis medioambiental iraní coincidiera con los pobres resultados de la cumbre climática de la ONU en Belem do Pará (COP30). Pese a que la combustión de petróleo, carbón y gas es la principal causa del cambio climático, la declaración final eliminó las referencias a los combustibles fósiles. Los países exportadores de petróleo cuestionaron que los informes del grupo intergubernamental de expertos de la ONU (IPCC) representaran “la mejor ciencia disponible”.

Pero el cambio climático solo explica una parte del problema iraní. Según escriben Nik Kowsar y Alireza Nader en Foreign Policy también pesan las políticas irresponsables –y corruptas– del régimen de los ayatolás, que lleva décadas desviando ríos y sobrexplotando acuíferos para irrigar cultivos intensivos en consumo de agua –arroz, remolacha, caña de azúcar…– y suministrar agua a plantas siderúrgicas y al programa nuclear, que requiere ingentes volúmenes para refrigerar sus centrifugadoras.

Por lo general, el gobierno concede los contratos de megaproyectos hidráulicos a Khatam al-Anbiya, la constructora de la Guardia Revolucionaria Islámica, que no cumple con evaluaciones medioambientales debidas ni rinde cuentas por el deterioro de las tuberías, plantas de tratamiento y otras infraestructuras.

Los trasvases dirigidos a abastecer la capital –que obtiene el 60% del…

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