La última Estrategia de Seguridad Nacional (2025) dejó claro el giro de prioridades geopolíticas hacia el hemisferio occidental de la Administración de Donald Trump para concentrarse en las amenazas del “narcoterrorismo’ y la inmigración ilegal. Como muestran los resultados de las últimas elecciones regionales, las condiciones son propicias. En los seis mayores países de la región, el 54% menciona la inseguridad como su principal preocupación.
En México, los cárteles de Sinaloa y Jalisco y, en Colombia, el Clan del Golfo se han convertido en fuerzas paramilitares armadas con drones, fusiles, minas y blindados. En 2025, según el Ministerio de Defensa colombiano, se registraron 8.395 ataques con drones armados contra objetivos militares y civiles.
Muchas de esas armas provienen de EEUU, el país con mayor número de armas de fuego en manos civiles del mundo. Cada año cruzan hacia México decenas de miles de armas cortas y largas que se venden casi sin restricciones en Texas, Arizona y otros estados donde un AR-15 de Colt cuesta lo que un iPhone.
La ONU estima que, a escala global, el narcotráfico mueve unos 250.000 millones de dólares anuales. Una parte importante de esos beneficios sale de los países productores y de tránsito. Lo que se queda en la región es la violencia.
En julio, en la 17ª Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas en Cusco (Perú), Elbridge Colby, número dos del Pentágono, dijo que desde 1995, cuando se celebró la primera, en su país había reinado un liberalismo ingenuo. “Nos…
