INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 1456

Ucrania, cuatro años después

Uno de cada 25 rusos entre los 18 y los 49 años ha muerto o ha sido gravemente herido en la guerra contra Ucrania en estos últimos cuatro años. Y lo mismo le ha ocurrido a uno de cada 16 ucranianos. Ese es el brutal saldo provisional de una guerra actualmente estancada y para la que no se vislumbra final a corto plazo.

En estos dos últimos años, el conflicto se ha transformado en una guerra de desgaste en la que Ucrania, a pesar de sus limitaciones, sigue en condiciones de resistir. De hecho, y como una manera de disimular su fracaso, Moscú ahora busca convencer de que su objetivo real es controlar la totalidad del Donbás, cuando lo cierto es que la operación especial militar que Vladimir Putin puso en marcha en febrero de 2022 buscaba deponer a Volodímir Zelenski y recolocar a la totalidad de Ucrania bajo la órbita rusa.

La situación militar sobre el terreno termina por condicionar las posiciones políticas de los contendientes. En el escenario bélico chocan una fuerza ucraniana transformada en el ejército más operativo de Europa y una maquinaria militar rusa –que se suponía inicialmente imparable,– pero que ha demostrado su relativa ineficacia. Así lo demuestra la reiteración de esfuerzos a un altísimo coste humano y los ataques sistemáticos contra la población civil y las infraestructuras críticas para provocar su rendición.

Los ucranianos no solo han sabido integrar a la carrera nuevos sistemas de armas, sino también revolucionar el combate en primera línea con la masiva utilización de drones, al tiempo que están logrando atacar objetivos críticos en la profundidad de Rusia.

Igualmente, sin contar con una flota armada, han logrado prácticamente expulsar a los buques de guerra rusos del mar Negro. Con muy limitados medios aéreos y de defensa antiaérea han conseguido evitar que Moscú cuente con el dominio del espacio aéreo, tan relevante para facilitar las acciones de sus unidades terrestres.

Rusia, por otro lado, ha fracasado en su asalto inicial y, aunque mantiene la iniciativa estratégica, no logra romper el frente ni doblegar la voluntad de resistencia de los ucranianos.

En todo caso, nada de eso oculta los dos principales talones de Aquiles…

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