Durante casi cinco años, la Unión Europea mantuvo una posición de firmeza frente al régimen talibán. Hasta la semana pasada. Una delegación del régimen afgano se reunió con funcionarios comunitarios y representantes de 15 Estados miembros para discutir el retorno a Afganistán de algunos ciudadanos afganos que se encuentran en territorio de la UE.
Era la primera vez que enviados oficiales del gobierno islamista, al que ni la UE ni ningún país comunitario reconocen, pisaban la capital europea desde la toma de Kabul en 2021. El giro representa una nueva muestra del endurecimiento de la política europea en materia migratoria.
La Comisión describió la cita como un encuentro técnico, sin implicación política, copresidido por Suecia y celebrado en un hotel, no en dependencias comunitarias, para subrayar ese carácter técnico. La versión oficial asegura que la conversación se centró en los afganos que han cometido delitos graves o que suponen una amenaza para la seguridad. Pero la carta de invitación, filtrada por algunos medios, solo menciona el retorno de “nacionales afganos sin derecho a permanecer en la UE”.
Los talibanes, por su parte, hicieron una lectura más ambiciosa y política del encuentro. Balkhi, jefe de su delegación, habló de una…
