INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 1486

Una economía resistente, pero vulnerable

Las complicaciones acumuladas en los últimos 12 meses no han conseguido desviar a la economía de su trayectoria previa. Esta es la principal conclusión del FMI en su último informe de proyecciones: la economía mundial está mostrando una resiliencia muy superior a la esperada.

La economía mundial ha sorprendido por su capacidad para resistir los sucesivos choques que ha sufrido en los últimos años. El Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que el PIB global crecerá un 3,1% este año. Esto supone que la actividad mundial seguirá la trayectoria previa al inicio de la guerra en Oriente Medio.

Esto no significa que no se estén sintiendo las consecuencias de la guerra en Irán. El FMI identifica dos factores que explican esa resistencia. Por un lado, las empresas han mostrado una gran capacidad de adaptación a escenarios cambiantes. Las lecciones de las crisis financieras y la lenta y tortuosa recuperación posterior han creado un tejido productivo resiliente y flexible capaz de lidiar con eventos negativos inesperados. Por otro, el mundo asiste a un extraordinario ciclo de inversión asociado a la inteligencia artificial, que está funcionando como un potente estímulo de la demanda, impulsando la inversión, el comercio y determinados sectores tecnológicos.

Pero esta resistencia es menos tranquilizadora de lo que sugieren las cifras agregadas. El crecimiento, además, es cada vez más desigual. Las economías beneficiadas por el auge tecnológico o por unos términos de intercambio favorables mantienen un comportamiento relativamente sólido, mientras que los países importadores de energía y las economías de menor renta soportan una presión mucho mayor. Al mismo tiempo, la inflación mundial repunta: el FMI espera una tasa del 4,7% en 2026, fundamentalmente por el aumento de los precios energéticos y alimentarios.

El problema es que la resiliencia puede estar agotando sus propias…

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