Petróleo y motores por parte mexicana, productos editoriales y componentes de automóviles por parte española. El comercio bilateral se encuentra en una fase promisoria: los dos países, con importantes tasas de crecimiento del PIB, sólo han aprovechado un mínimo de su capacidad de compra. El potencial es enorme.
PARA LEER EL ARTÍCULO COMPLETO
¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión



