El conflicto argelino no es ni un conflicto religioso ni una segunda guerra de liberación: es, sin que quepa alguna duda, una guerra civil, aunque sus principales protagonistas traten de demostrar lo contrario. Después de analizar la evolución del conflicto y sus causas, el autor llega a la conclusión de que sólo hay tres posibles soluciones: una guerra abierta hasta la completa eliminación de los islamistas, una mayor integración del islamismo en el Estado argelino y la creación de un partido político por parte de los islamistas que renuncien a la violencia.
POLÍTICA EXTERIOR > NÚMERO 65


Nuevas amenazas para la libertad en Internet
Revolución latente en Teherán
La política de la posverdad
Atalanta, primera operación naval de la UE
Entreguerras, el retorno del poder
Crisis en la cooperación internacional