INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 1456

Imagen de Teherán tras los ataques estadounidenses e israelíes sobre la capital. Teherán, 1 de marzo de 2026. GETTY

Irán ante una guerra existencial

El ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán marca un punto de inflexión en la ya precaria arquitectura de seguridad en Oriente Medio. La escalada plantea interrogantes sobre la capacidad de contención del conflicto y sobre las consecuencias de una guerra que el régimen iraní puede percibir como existencial.
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Donald Trump y Benjamin Netanyahu han terminado por imponer un guion de confrontación directa contra Irán. Estados Unidos e Israel han iniciado una operación militar en un contexto en el que, hasta horas antes, se mantenían abiertos canales diplomáticos en torno al programa nuclear iraní. La Casa Blanca sostuvo hasta el último momento que apostaba por la vía diplomática, alimentando la percepción de que existían avances sustantivos y de que un entendimiento sobre el controvertido programa nuclear iraní estaba próximo. Así lo reiteraba públicamente, apenas unas horas antes del inicio de la operación –denominada Furia Épica por Estados Unidos y Rugido de León por Israel– el ministro de Exteriores de Omán, sugiriendo que Teherán estaría dispuesto incluso a renunciar al enriquecimiento de uranio.

Desde el punto de vista jurídico, el uso de la fuerza contra un Estado soberano solo se considera conforme al derecho internacional en caso de legítima defensa frente a un ataque armado o cuando existe autorización expresa del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Washington y Tel Aviv han presentado la operación como un ejercicio de legítima defensa, argumentando que responde a una amenaza grave e inminente. Hasta el momento, no se han hecho públicas pruebas concluyentes en ese sentido.

Más allá del debate jurídico, todo indica que la decisión de golpear a Irán estaba tomada desde tiempo atrás. El despliegue del portaaviones Gerald R. Ford en la zona habría sido el último paso operativo antes de activar la ofensiva. Se trata de una decisión coherente con una visión estratégica que aspira a reconfigurar el equilibrio regional y a descabezar al régimen liderado por Alí Jameneí (ya eliminado) y el presidente Masud Pezeshkian.

Washington y Tel Aviv han optado por actuar contra un adversario que atraviesa un momento de vulnerabilidad. En el plano interno, el régimen…

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