Hay dos formas de hacer historia y solo una merece la pena. La primera fija algunos hechos del presente para que la posteridad se olvide de todos los demás. La segunda trata de comprender el presente volviendo sobre el pasado. El último libro de Ramón González Férriz forma parte de la excelsa lista de los segundos. Es un ensayo que nos dice mucho de nuestros días, de una división de bloques en la que, de nuevo, surge la duda acerca de si el eje liberal, la defensa del Estado de Derecho, el pluralismo, la división de poderes y la justicia social, será suficientemente eficaz para responder con contundencia al renovado embate de las posiciones autoritarias.
La otra Guerra Fría: Cómo el capitalismo y el comunismo convirtieron la cultura en un campo de batalla
Ramón González Férriz
Alianza Editorial, 2025
184 págs.
Y nos sumerge de lleno, otra vez, en un problema que surgió en el siglo XIX, en el contexto de los nacionalismos, cuando la Kulturkampf alemana se desplegó con todos sus batallones para perfilar con nitidez los límites de una nación amorfa. Desde entonces, la tensión entre liberalismo y autoritarismo, y el problema de la cultura politizada que acompaña a todos los nacionalismos, marcan la tensión dialéctica de las formas políticas occidentales.
González Férriz nos cuenta lo que pasó en la Guerra Fría, cuando la cultura se convirtió en un campo de batalla, y nos reubica ante el problema irresuelto de la libertad en la política y en el arte.
Cuando hoy nos lamentamos de la estrategia híbrida, de las fake news, y de las campañas de desestabilización que sufren las democracias liberales, parece que olvidamos que no hace mucho tiempo un libro podía poner en jaque a un régimen, y un cuadro generar más adhesiones que una plaza…





