POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 229

La Europa que hace falta

Europa, cómoda en el mundo de ayer, debe afirmar sus intereses y valores en el mundo de hoy. Integrando mercados, invirtiendo conjuntamente en su seguridad y su autonomía estratégica, reforzando sus capacidades y procedimientos de toma de decisiones.
Carta a los lectores
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Hace cuarenta años España ingresaba en las Comunidades Europeas. Lo hacía con el apoyo de todas sus fuerzas políticas, algo que no había ocurrido en ninguno de los Estados miembros hasta ese momento.

Los españoles encontramos en Europa un marco en el que consolidar nuestras instituciones democráticas y modernizar nuestra economía. Aprendimos a conciliar intereses nacionales y europeos, a formular propuestas que nos beneficiaran e impulsaran la integración. Contribuimos así a construir Europa, evitando el riesgo –siempre presente– de quedar en la periferia.

Se trata de un aniversario que merece ser conmemorado, pero no con una mirada al pasado. Si algo caracterizó al proyecto europeo en sus primeros pasos fue su pragmatismo, su énfasis en el crecimiento y su ambición. Haríamos mal en caer en la complacencia.

Europa cuenta con una tasa de natalidad decreciente y una economía a la zaga, no solo de las asiáticas, sino también de la estadounidense. Necesita fortalecer su mercado único. El sector financiero, las telecomunicaciones y la energía no pueden seguir fragmentados. Sin prosperidad no hay Estado de bienestar ni estabilidad democrática.

Nuestro crecimiento se ralentiza en un contexto de creciente competencia, con una geopolítica patas arriba. Valores europeos como la universalidad de los derechos humanos, el respeto al Estado de derecho y al derecho internacional, el multilateralismo o el libre comercio son cuestionados por unos y otros. Nuestros adversarios, pero también quienes fueron fieles aliados, amenazan nuestra integridad territorial.

Europa, cómoda en el mundo de ayer, debe afirmar sus intereses y valores en el mundo de hoy. Integrando mercados, invirtiendo conjuntamente en su seguridad y su autonomía estratégica, reforzando sus capacidades y procedimientos de toma de decisiones. Todo ello, desde la fidelidad a sus valores: con las libertades en Irán; con la democracia en Venezuela; con la integridad territorial en Groenlandia. Una Europa…

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