La presidencia de François Mitterrand marcará con seguridad la historia de la República francesa por su duración.
No desde luego porque el anterior jefe de Estado haya sido el único presidente reelegido: Jules Grevy en 1885; Albert Lebrun en 1939; y el general Se Gaulle en 1965, lo fueron antes que él. Pero el anterior presidente ha sido el único en terminar su segundo septenio. Conviene además observar que, limitándonos incluso al período de posguerra, François Mitterrand ejerció durante menos tiempo la realidad del poder que Charles de Gaulle, puesto que orientó la política del país durante menos de diez años (primero, desde su elección en mayo de 1981 hasta la designación de Jacques Chirac como primer ministro en marzo de 1986; después, desde su reelección en mayo de 1988 hasta el comienzo de la segunda cohabitación en marzo de 1993).
Recuérdese que el jefe de la Francia Libre gobernó durante casi once años: desde su investidura como último presidente del Consejo de la IV República el 1 de junio de 1958 hasta su dimisión, al día siguiente del referéndum perdido el 27 de abril de 1969. Pero no deja de ser cierto que, después de ser elevado a la presidencia en dos ocasiones por sufragio universal, François Mitterrand dispuso de una etapa mucho más amplia que Georges Pompidou (muerto en abril de 1974, cinco años después de su elección) y Valéry Giscard d’Estaing (no reelegido en mayo de 1981) para imprimir su impronta en los acontecimientos, modelar la sociedad francesa y, en otras palabras, quedar inscrito en la historia por razones distintas de las meramente cronológicas.
¿Acertó a lograr que Francia estuviera mejor gobernada, que fuera un país más justo y tuviera en el mundo una influencia mayor?
Ante todo, hay que reconocer que las instituciones de la…
