Nuestro país es pionero, desde el punto de vista internacional, en el trabajo por erradicar la violencia contra la mujer: si ni la desigualdad ni la violación de los derechos humanos conocen fronteras, la solidaridad y el empeño por eliminarlas tampoco deben tenerlas.
Cada 8 de marzo el mundo tiene la oportunidad de reflexionar sobre la igualdad entre hombres y mujeres y cada 25 de noviembre acerca de uno de los aspectos más crueles de la desigualdad que existe sobre ellas: el de la violencia contra la mujer. España se suma a estas reflexiones con múltiples jornadas, actos y conmemoraciones, siempre bajo el lema: Hay Salida.
La erradicación de la injusta y desigual forma de violencia que sufren las mujeres por el mero hecho de serlo pasa, necesariamente, por seguir ampliando la toma de conciencia sobre su existencia y por realizar una radiografía de su realidad, apuntando sus luces y sus sombras, máxime cuando se cumplen casi dos décadas de los primeros planes de actuación en este ámbito y 10 años de la entrada en vigor de la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.
Brillan algunos aspectos. Primero y principal, que en nuestro país se “habla” de la violencia que sufren las mujeres por su condición de tales. Los medios de comunicación, las instituciones, las asociaciones de mujeres y distintas organizaciones de la sociedad civil han traído el problema de la violencia contra la mujer al primer plano del debate y la agenda pública. No en todos los países de nuestro entorno es así ni mucho menos, ni siquiera en los que nos rodean y a los que frecuentemente miramos “desde abajo”.
Segundo. Jurídicamente España dispone de un marco normativo amplio y completo para afrontar esta terrible realidad: desde los años ochenta, con las…

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