POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 186

40 años de reformas en China

‘Cruzar el río probando las piedras’ fue el método de China para las reformas. El resultado ha sido un modelo de desarrollo que la ha convertido, no sin resistencias, en potencia mundial.
Bert Hofman
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En diciembre de 2018 hará 40 años que Deng Xiaoping dio comienzo a las reformas en China con un famoso discurso que animaba a los ciudadanos a “emancipar la mente, buscar la verdad de los hechos y unirse todos para mirar al futuro”. Con él concluyó la Conferencia Central de Trabajo sobre Economía de 1978 y se sentaron las bases para el tercer pleno del XI Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh). El discurso empleaba con brillantez los pensamientos de Mao Zedong para apartarse del maoísmo, rechazaba los dos “lo que quiera” del sucesor de Mao, Hua Guofeng (“Lo que quiera que Mao dijera, lo que quiera que Mao hiciera”), y desencadenaba décadas de reformas que situarían a China donde hoy se encuentra: la segunda economía del mundo y una de las pocas que pronto dejará de ser un país de rentas bajas para convertirse en uno de rentas altas.

Es un buen momento para reflexionar sobre las reformas de China. Entenderlas es importante ante todo para aclarar los antecedentes históricos, que siguen cambiando a pesar de los muchos volúmenes que se han dedicado ya al asunto. Entender las pasadas reformas de China y, con ellas, la base del éxito chino es también importante para las futuras reformas del país; entender la senda recorrida, las circunstancias en las que se tomaron decisiones históricas y qué repercusiones tuvieron en el rumbo de la economía china ayudará a los políticos a decidir qué hacer a continuación. Gracias a su éxito económico, cada vez más países ven en China un ejemplo a seguir, un modelo de desarrollo que podría ayudarles a pasar de mendigos a millonarios en el transcurso de una generación.

El último Congreso del PCCh, celebrado en octubre de 2017, fue el primero en que China se vio también…

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