INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 1053

#ISPE 1053. 9 octubre 2017

Los inconstitucionales referéndums por la independencia celebrados en Cataluña y el Kurdistán hacen que organismos como Naciones Unidas o la Unión Europea analicen de nuevo un problema político irresuelto y quizá irresoluble.

¿Cuándo debe la comunidad internacional considerar legítima la secesión de un territorio de un Estado reconocido a nivel internacional?

Aunque a veces casos como Kosovo o Sudán del Sur alcanzan un cierto consenso internacional sobre la necesidad de aceptar su independencia para evitar males mayores, nunca es una decisión fácil. De hecho, prácticamente ninguna Constitución en el mundo reconoce –al menos de forma explícita– el derecho a la secesión. Irak y España ni siquiera admiten la posibilidad de plantear esa pregunta a sus ciudadanos.

Una excepción fue la antigua Unión Soviética, pero al tratarse de un Estado totalitario, era una declaración vacía de contenido real. Ese presunto derecho aún se mantiene en Etiopía y en Saint Kitts y Nevis, un archipiélago caribeño. Hoy existen en el mundo ocho territorios autónomos de facto –Abjazia, República Turca del Norte de Chipre, Alto Karabaj, Kosovo, Osetia, Sahara Occidental, Somalilandia y Transnistria–, pero ninguno tiene posibilidades, al menos a corto o medio plazo, de lograr los votos necesarios para convertirse en miembro pleno de la ONU.

La independencia de Kosovo tuvo el apoyo de EEUU y de un centenar de países, pero aun así todavía no es miembro de la ONU. Cinco países de la UE no han reconocido a Kosovo; tampoco apoya la secesión del Kurdistán iraquí o la anexión rusa de Crimea, que Moscú justificó esgrimiendo el principio de autodeterminación.

Desde el fin del proceso de descolonización de la posguerra, la ONU se opone a la ruptura de la unidad nacional y la integridad territorial de cualquier país. Incluso la Unión Africana, fundada sobre el rechazo al colonialismo, tiene como…

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