INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 1105

#ISPE: Cisma ortodoxo entre Kiev y Moscú

Para una comunidad religiosa donde el tiempo transcurre en siglos más que en años o décadas, los recientes acontecimientos en la Iglesia ortodoxa –nada menos que su primer gran cisma desde 1054– se han sucedido a una velocidad vertiginosa.

Las preparaciones del Gran Consejo ­Panortodoxo, celebrado en Creta en junio de 2016, primer sínodo episcopal de la Iglesia bizantina desde el año 787, requirieron 55 años de trabajo y aún así la reunión fracasó por la ausencia de Kiril, el patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa (IOR), que con sus 150 millones de fieles es la mayor de las 14 iglesias reconocidas y las que preside como primus inter pares el patriarca ecuménico de Constantinopla.

Bartolomé, el actual titular de Fanar, como se conoce al patriarcado ecuménico por el barrio de Estambul donde tiene su sede, se negó entonces a aceptar que en Creta se congregaran todos los exarcas (obispos) de la Iglesia, lo que hubiese dado una mayoría abrumadora a la delegación rusa.

La decisión de Bartolomé el 11 de octubre de reconocer la “autocefalia” de la Iglesia ortodoxa ucraniana (IOU), independizándola del patriarcado de Moscú, al que había estado subordinada desde 1686, ha sido el último episodio de ese amargo divorcio, que puede tener imprevisibles efectos políticos y militares en el conflicto entre Rusia y Ucrania, con una guerra latente no declarada desde 2014.

El 14 de septiembre, el sínodo de la IOR suspendió su “comunión eucarística” con Constantinopla. Kiril sostiene que Kiev no puede independizarse sin el consentimiento de Moscú. Las 12.000 parroquias ortodoxas ucranianas son la tercera parte de las que se encuentran bajo su jurisdicción.

Según los sondeos, un 45,2% de los ortodoxos ucranianos se identifica con el patriarcado de Kiev y solo el 16,9% con el de Moscú. Hace 10 años, antes…

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