AFKAR-IDEAS  >   NÚMERO 37

La agenda económica islamista: una dura prueba real

IBRAHIM SAIF
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Los islamistas no proponen un cambio radical; creen que serán capaces de gestionar mejor la economía
persiguiendo políticas de buena gobernanza

Todos dan prioridad a las consideraciones ético-morales, al considerar la economía como una parte de un orden islámico más amplio

Ningún partido ha logrado presentar programas globales e integrados que puedan realmente transformar las economías de estos países

La Primavera, Despertar o Levantamiento árabe, no importa cómo se llame, estaba lleno de esperanzas y promesas. Esperanzas porque algunos países están dejando atrás el pasado con el deseo de no volver a los regímenes totalitarios. Promesas hechas por los nuevos y emergentes actores políticos de que la justicia social estará en el corazón de sus programas y que lucharán contra la corrupción, promocionarán el Estado de Derecho e incrementarán la participación en el proceso de toma de decisiones. Por una vez, los ciudadanos tendrán voz. Y, ¿quién más merecedor de esa voz que los grupos que han estado trabajando en la sombra para promover estos buenos valores?
Como tales, los grupos islamistas se prepararon para ganar el voto de confianza en unas elecciones justas. Trabajaron sobre el terreno, construyendo redes sociales como si supieran que su día iba a llegar. No hace falta decir que el fracaso del régimen “secular” para crear una sociedad próspera y el “Estado fallido” en muchos aspectos han convertido a ls exitosas filantropas islámicas en la alternativa más viable para cambiar las cosas y mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos…

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