POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 142

Los alemanes y la memoria de Hitler

JOCHEN THIES
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Alemania es permanentemente observada a escala internacional. Pese a la continua reflexión sobre su pasado y el inequívoco rechazo de los alemanes al periodo del nacionalsocialismo, Hitler será la figura que acuñe el negativo de la historia reciente del país.

Adolf Hitler dejó a los alemanes solos en el mundo. Es indudable que Alemania ha vuelto a ser un miembro fijo de la comunidad de naciones como resultado de un proceso que comenzó sorprendentemente pronto, después de 1945, sobre todo gracias a Estados Unidos, que cambió rápidamente su papel de estricta potencia ocupante partidaria del castigo por el de nación protectora. Sin el Plan Marshall, el oeste del país no se habría recuperado de la guerra tan rápido, y sin el puente aéreo de 1948-49 se habría perdido Berlín. Cuarenta años después, los estadounidenses acompañaron el proceso de reunificación alemana con la misma generosidad.

Sin embargo, los verdaderos amigos de Alemania en Europa se cuentan con los dedos de una mano. Entre ellos están los españoles, los irlandeses y los finlandeses. España tuvo la suerte de no caer bajo la ocupación alemana durante la Segunda Guerra mundial. Francia actuó como elemento de contención. Vista desde Alemania, Irlanda quedaba detrás de Inglaterra. Portugal, Irlanda y Suiza se mantuvieron neutrales, igual que España. Para Finlandia –como para Italia– Alemania cambió su papel de aliado por el de un país que trajo la guerra. Pero los finlandeses no han olvidado que deben su existencia como nación a los alemanes; la suya fue la única frontera trazada por el imperio alemán que sobrevivió a la Primera Guerra mundial. En la actualidad, las cosas siguen sin ser fáciles para los alemanes en el resto de Escandinavia, en Dinamarca y en Noruega. Reino Unido todavía se siente orgulloso de haber sido el único gran país europeo…

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