El autor se muestra contrario a aquellos que abogan por una sustitución del sistema de seguridad social por inversiones en depósitos y bonos. Cualquier forma de privatización va en contra a lo que dicta la experiencia; es mucho más arriesgado que cualquier programa dictado por el gobierno. Con escasas modificaciones, el sistema actual continuaría con su histórico éxito.
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Mayo-junio 2000 - Papel
Carta a los lectores 


