El autor se muestra contrario a aquellos que abogan por una sustitución del sistema de seguridad social por inversiones en depósitos y bonos. Cualquier forma de privatización va en contra a lo que dicta la experiencia; es mucho más arriesgado que cualquier programa dictado por el gobierno. Con escasas modificaciones, el sistema actual continuaría con su histórico éxito.
PARA LEER EL ARTÍCULO COMPLETO
¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión

Áfrcia del Norte sin fronteras o cómo responder al desafío de la globalización 


