europa confederal
GETTY

La posibilidad de una Europa confederal

La Unión Europea debe garantizar que todas las democracias europeas que lo deseen (y sean capaces) tengan un camino claro y realista hacia la adhesión o una forma alternativa de cooperación. El futuro de Europa depende de ello.
Alexander Stubb
 |  23 de junio de 2022

Soy un friki de la Unión Europea. Como joven funcionario, participé en la negociación de los Tratados de Ámsterdam, Niza y Lisboa. Siempre me han fascinado la ampliación y la reforma institucional. Soy partidario tanto de la ampliación como de la profundización. Escribí mi tesis doctoral sobre la integración flexible –de varias velocidades, geometría variable y a la carta–. Llegué a la conclusión de que, básicamente, no es necesario que los Estados miembros hagan todo al mismo tiempo. Que yo sepa, nadie más ha sido a la vez anotador y orador en el Consejo Europeo. Lo he visto todo: crisis y drama, puerta y trastienda, maratones de negociaciones nocturnas y decisiones de última hora.

Se lo digo porque, cuando los líderes de la UE se reúnan en Bruselas esta semana, el menú estará compuesto por las decisiones de ampliación más importantes desde el final de la guerra fría. Las decisiones que tomen marcarán el futuro de Europa durante mucho tiempo. Se trata menos de tecnicismos jurídicos y más de geopolítica y de capacidad de actuación de la UE. La ampliación debe producirse más pronto que tarde. Mientras, debemos abandonar las vías tradicionales de adhesión.

El ataque del presidente ruso Vladimir Putin a Ucrania ha dividido definitivamente a Europa. A un lado de la valla ideológica está una Rusia aislada, autoritaria y agresiva que sigue pensando y actuando en términos de esferas de interés. En el otro lado están 40 Estados europeos, desde Georgia, Ucrania y Moldavia, pasando por los Balcanes Occidentales, hasta Irlanda y el Reino Unido. La mayoría de estos países creen en la democracia, el derecho internacional y la cooperación.

 

«Las decisiones que se tomen esta semana marcarán el futuro de Europa durante mucho tiempo. Se trata menos de tecnicismos jurídicos y más de geopolítica»

 

Fundamentalmente, esta semana se trata de cómo organizar una nueva Europa. La clave es garantizar que todas las democracias europeas que lo deseen y sean capaces tengan un camino claro y realista hacia la adhesión o, si no quieren unirse, una forma alternativa de cooperación. Hay muchas maneras de hacerlo. Mi sugerencia es crear una Europa confederal que tenga tres niveles y que sea flexible y esté abierta a todos los Estados europeos que quieran y puedan hacerlo. Estos tres niveles son: la Unión Europea, la Comunidad Europea y el Espacio Europeo.

Este modelo es inclusivo, no exclusivo. El nivel al que se incorpore un país dependerá de sus propias elecciones y de su capacidad para cumplir los criterios.

 

Tres niveles

Según este modelo, la Unión Europea seguiría como está. Su estructura institucional seguiría siendo la misma. La toma de decisiones sería más eficaz, ya que no se exigiría la unanimidad en todos los asuntos. La Unión se volvería más flexible al tiempo que mantendría su enfoque político. La UE es a la vez un regulador y un actor. No tiene finalité; es un proceso. No veo la necesidad de convocar una conferencia intergubernamental sobre este cambio de enfoque. Se harían los cambios institucionales necesarios utilizando la llamada cláusula pasarela.

La Comunidad Europea estaría formada esencialmente por los países que estuvieran negociando la adhesión, tuvieran el estatus de candidatos o hubieran expresado su deseo de entrar en la Unión. El objetivo sería acercarlos desde el principio a las estructuras e instituciones de toma de decisiones de la UE. Esto incluiría las reuniones bianuales del Consejo Europeo, las reuniones ministeriales y la participación en los grupos de trabajo del Consejo sin derecho a voto. Estos países tendrían vínculos más formales con el Parlamento Europeo y la Comisión Europea. También deberían adoptar desde el principio políticas clave, como el Pacto Verde Europeo y la Política Exterior y de Seguridad Común.

 

«Se trata de unir a los países europeos y dejar a Rusia fuera hasta que cumpla con el derecho internacional básico»

 

El Espacio Europeo incluiría a los países que no tienen previsto adherirse a la UE en un futuro próximo. Entre ellos están el Reino Unido, Suiza, Islandia, Noruega y Liechtenstein. En este caso, habría que centrarse en la cooperación económica y de seguridad, así como en estrechar los vínculos institucionales. Los líderes de los 40 países deberían reunirse al menos una vez al año.

Ya se han propuesto modelos similares. Mi objetivo es acelerar la ampliación y crear una estructura de compromiso que atraiga no sólo a los que quieren y pueden, sino también a los que no quieren y no pueden. Se trata de unir a los países europeos y dejar a Rusia fuera hasta que se atenga al derecho internacional básico.

 

Paz, prosperidad y estabilidad

La ampliación siempre ha tenido que ver con la paz, la prosperidad y la estabilidad. Nunca hay que subestimar el poder transformador de la adhesión, ya sea económica o política. Algunas ampliaciones de la UE pueden parecer más fáciles que otras, pero todas ellas implican largas y complicadas negociaciones.

En la UE, tradicionalmente ha habido países que apoyan la ampliación y otros que son reacios a ella. Esta vez, no hay elección. La indecisión provocará frustración e inestabilidad. No hay lugar para las minucias ni para la política interna. Se trata de alta política, de paz y del futuro de Europa.

La UE debe estar preparada para acoger a más miembros más pronto que tarde. Sí, esto significará decisiones difíciles y compromisos. Pero la verdad es que la ampliación es la mejor herramienta geopolítica en un nuevo orden de seguridad europeo. La UE tiene la autonomía estratégica y la obligación histórica de participar en ella. Una Europa confederal proporcionaría un instrumento para hacerlo gradualmente pero sin vacilaciones.

Artículo publicado originalmente en la web del ECFR.

3 comentarios en “La posibilidad de una Europa confederal

  1. En mi opinión, el autor de este artículo tiene un lío conceptual. La Unión Europea ya es una confederación (con elementos federales).

    En cuanto a la aceleración de los procedimientos de ampliación de la UE, de la que parece ser partidario el autor, se trata de un gran error. De hecho, los Estados miembros de la UE están a punto (hoy) de volver a meter la pata (ya la metieron con el Acuerdo de Asociación con Ucrania) al otorgar a Ucrania el estatuto de candidato a la adhesión a la UE. La UE no aprende.

    1. Sugiero que relea el artículo/carta con mucha calma.

  2. Después de leer el artículo del Sr. Stubb, estoy de acuerdo con él en varios puntos y disiento en otros, algo que es natural al mismo ser humano.

    Estoy de acuerdo en que la UE debe ser más flexible en sus procesos de integración y funcionamiento, porque ya es excesivamente regulatoria, quizás derivado de su piedra de base, la unión aduanera y el mercado común. Soy de los que piensan que es necesario regular, pero siempre de forma equilibrada.

    Los tratados, lejos de optimizar el proceso, lo han complicado y a veces, esta complejidad termina por cansar y buscar la vía de escape. De ahí que a varios países miembros se les atraganten los principios que hicieron posible su adhesión al grupo y tengamos que presenciar comportamientos díscolos que podrían evitarse ab initio o a otros les de por dar un portazo y marcharse.

    Disiento en que sea el ciudadano el que deba acercarse al núcleo. No sé en otros países miembros, pero en España no se conoce que es la UE, sus instituciones, para que sirven y como les afectan o benefician. El ciudadano español solo se «acuerda» de la UE cuando le toca votar cada cinco años a quienes les van a representar en Bruselas y Estrasburgo (por cierto, me parece un absurdo lo de repartir las sesiones por el gasto y el impacto ambiental que conllevan). Muchos de sus representantes suelen ser gente rebotada de partidos que nada aportan y si alborotan, políticos desgastados u otros desterrados con una paga que no se merecen ni en sueños. La UE tiene la obligación de acercarse a sus ciudadanos todos los días y si los políticos nacionales no saben o no quieren, que sus representantes en los foros europeos tomen el testigo de manera efectiva y eficiente.

    También afecta a la imagen de la UE, el cuerpo de funcionarios de carrera, becarios y opositores, muchos de los cuales pierden el horizonte de su servidumbre, se amodorran tras ganar el puesto o se dedican a medrar o trepar sin recato por los interminables pasillos de los espacios comunitarios. Su labor, ayudar a elaborar textos y más textos de insufribles directivas, reglamentos, iniciativas, estrategias que no entienden ni ellos mismos, pero que sirven de tela de araña para atrapar en ese laberinto de normas al más precavido.

    Y es cierto que la UE camina, lo hace desde 1950 porque su objetivo era crear un espacio económico común y éste funciona de maravilla. Lo demás, a trancas y barrancas, y así nos luce. Actualmente, la UE ha perdido la imagen de fortaleza que llegó a tener antes de 2004, fecha en que se produjo la gran ampliación y el fracaso de su infumable constitución. Podía haber sido todo más simple, pero como siempre, hay políticos que se empeñan en complicar todo y meternos en atascos de los que no terminamos nunca de salir con las consecuencias que todos conocemos.
    Termino con el Pacto Verde Europeo, que me parece estupendo, pero a la vez algo fantasioso y etéreo. Quizás habría tenido su lugar antes de la invasión de Ucrania, pero el «zar» Putin se ha encargado de enmendarnos la plana y ahora nos toca pasar una terrible resaca de la mejor manera posible sin que el dolor de cabeza nos la haga perder.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *