La alta representante de la Unión Europea (UE) para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, pronuncia un discurso durante una rueda de prensa sobre el Foro de Ministros de la UE para la Región Indo-Pacífico, celebrado en Bruselas (Bélgica) el 21 de noviembre de 2025. GETTY.

El Indo-Pacífico mira a Europa

Corea del Sur, Filipinas y Japón afrontan el temor de que Estados Unidos reduzca su compromiso militar con la región. Ante esta incertidumbre, han comenzado a estrechar sus vínculos de seguridad con países europeos.
Hanna Gers
 |  29 de enero de 2026

La recientemente publicada Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos no hizo sino confirmar lo que muchos en las capitales europeas ya habían asumido como una realidad incómoda: Europa necesita ocuparse de su propia seguridad. En el Indo-Pacífico, la situación no es del todo distinta. Los países de la región también están lidiando con crecientes incertidumbres sobre sus alianzas con Estados Unidos. A medida que el entorno estratégico para Corea del Sur, Japón y Filipinas se vuelve más complejo, estos países muestran un interés cada vez mayor en Europa como socio – tanto para la cooperación industrial en defensa como para iniciativas de desarrollo de capacidades y ejercicios conjuntos destinados a mejorar la interoperabilidad.

 

Corea del Sur: una potencia industrial de defensa

Mientras que muchos países europeos redujeron o cerraron en gran medida sus industrias de defensa tras el final de la Guerra Fría, la paz nunca se estableció oficialmente en la península coreana tras la Guerra de Corea de 1953. Como resultado, las empresas de defensa surcoreanas continuaron produciendo. La guerra a gran escala de Rusia contra Ucrania y el repentino aumento de la demanda de munición y sistemas de armamento en Europa abrieron una ventana de oportunidad para los fabricantes surcoreanos.

En 2024, el 46 % de las exportaciones de defensa de Corea del Sur se dirigieron a Polonia, lo que subraya la creciente importancia del mercado europeo para la industria de defensa de Seúl. Sin embargo, las empresas surcoreanas ya no se limitan a exportar armas a Europa, sino que también trasladan líneas completas de producción. Un ejemplo es Hanwha, uno de los principales fabricantes de defensa del país, que planea construir una planta de fabricación de misiles de precisión en el este de Alemania.

Uno de los principales objetivos de empresas como Hanwha es ampliar la producción local y reforzar las cadenas de suministro en Europa, considerada un socio clave para diversificar sus estrategias industriales. Una de las áreas con mayor potencial para la cooperación futura con Alemania es el desarrollo de capacidades de drones y sistemas contra drones.

Estos esfuerzos encajan con la ambición de Corea del Sur de convertirse en el cuarto mayor exportador de defensa del mundo y de reducir su prolongada dependencia militar de Estados Unidos. Al mismo tiempo, la creciente cooperación militar entre Corea del Norte y Rusia pone de relieve la necesidad de una planificación conjunta de escenarios entre Corea del Sur y sus socios europeos para hacer frente a desafíos de seguridad compartidos.

 

Filipinas: multiplicar alianzas

La principal preocupación de Filipinas es que estalle un conflicto en sus aguas circundantes. El comportamiento cada vez más agresivo de China en el Mar del Sur de China, sobre el que Pekín reclama casi la totalidad, incrementa el riesgo de incidentes no intencionados y accidentes. En numerosas ocasiones, buques de la marina china, de la guardia costera o de milicias marítimas han navegado peligrosamente cerca de embarcaciones filipinas, bloqueándoles el paso o utilizando láseres o cañones de agua contra ellas.

En virtud del tratado de defensa entre Filipinas y Estados Unidos, Washington está obligado a defender a su aliado. Sin embargo, existen crecientes dudas sobre si la administración del presidente Donald Trump estaría dispuesta a arriesgar un conflicto con China por unas pocas rocas disputadas en el Mar del Sur de China.

Como consecuencia, Filipinas busca diversificar sus alianzas para minimizar el riesgo de conflicto y disuadir a China de imponer sus reivindicaciones. En los últimos dos años, Manila ha ampliado e intensificado sus vínculos en materia de defensa y ha firmado varios acuerdos de seguridad con socios fuera de su región. En 2025, Alemania y Filipinas firmaron un acuerdo de defensa destinado a reforzar las actividades conjuntas y los esfuerzos de rearme.

Este acuerdo se suma a otros firmados con Canadá y Nueva Zelanda, así como a un acuerdo de acceso recíproco con Japón. Filipinas también está negociando actualmente un Acuerdo sobre Fuerzas Visitantes con Francia y mantiene conversaciones con París y Berlín sobre la posibilidad de realizar ejercicios conjuntos en el futuro.

Filipinas necesita con urgencia mejorar sus capacidades de vigilancia marítima, acceso a datos satelitales y modernización de buques y vehículos. Reforzar la vigilancia más allá del horizonte, así como ampliar su flota naval y terrestre, resulta esencial para garantizar una adecuada conciencia situacional y preparación operativa. En este contexto, los países europeos son percibidos como socios naturales para apoyar los esfuerzos filipinos de desarrollo de capacidades.

 

Japón: desarrollo conjunto y ejercicios

Para Japón, los incentivos estratégicos para cooperar con Europa también están aumentando. La guerra de Rusia contra Ucrania y la intensificación de la cooperación militar entre Rusia, China y Corea del Norte apuntan a una creciente interconexión entre los teatros euro-atlántico y del Indo-Pacífico. Ya en 2022, el entonces primer ministro japonés Fumio Kishida advirtió que “Ucrania hoy puede ser Asia Oriental mañana”, reflejando la percepción de que los riesgos que afectan a Europa también pueden materializarse en Asia.

Otra preocupación importante para Japón es la imprevisibilidad de la política estadounidense y, por extensión, la credibilidad de su alianza de defensa con Estados Unidos. Mientras los países europeos están reforzando sus industrias de defensa para depender menos de Washington como proveedor de seguridad, Japón es consciente de que no existe un “plan B”: la autodefensa sin el apoyo estadounidense resulta prácticamente imposible.

La cooperación de Japón con los países europeos se apoya en dos pilares – la cooperación en materia de equipamiento y los ejercicios conjuntos. En cuanto al primero, el Global Combat Air Programme (GCAP), una iniciativa trilateral para el desarrollo conjunto de un caza furtivo de sexta generación liderada por Japón, Italia y el Reino Unido, constituye un ejemplo exitoso que podría servir de modelo para futuras iniciativas conjuntas.

En lo que respecta al segundo pilar, ya se han llevado a cabo ejercicios conjuntos entre Japón y países europeos. En agosto de 2025, el grupo de ataque del portaaviones del Reino Unido visitó Japón y realizó una serie de ejercicios con aviones F-35, mejorando la interoperabilidad con las Fuerzas de Autodefensa japonesas. Asimismo, Alemania y Japón celebraron sus primeros ejercicios aéreos conjuntos en 2024 como parte del despliegue alemán en la región.

Estas visitas periódicas y actividades de las fuerzas armadas europeas en el Indo-Pacífico son muy bien recibidas en Japón y contribuyen a consolidar las capacidades conjuntas y la cooperación estratégica.

 

Un acercamiento creciente

Corea del Sur, Filipinas y Japón siguen de cerca la evolución de la seguridad europea. Aunque comparten muchos de los desafíos a los que se enfrentan los países europeos, y ambos teatros geográficos están cada vez más interconectados, se abren nuevas oportunidades para profundizar los vínculos en materia de defensa.

Europa ya no se percibe únicamente como un importante mercado de exportación para los fabricantes de defensa, sino también como un socio para el desarrollo conjunto, los ejercicios militares y la construcción de capacidades. Para los países europeos y la Unión Europea, esto abre nuevas oportunidades para diversificar sus propias asociaciones en defensa. A medida que Europa trata de reducir su dependencia de Estados Unidos y aumentar su producción interna, los países del Indo-Pacífico se presentan como socios naturales para una cooperación más estrecha.

Artículo traducido del inglés de la web de Internationale Politik Quarterly (IPQ).

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