POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 230

Incendio en la aldea de Chero Kasi, en Darfur, provocado por las milicias janjawed, conformadas básicamente por miembros de grupos árabes de la zona. Violencia genocida que ha sumado cerca de 450.000 víctimas mortales, sin apenas reacción internacional (Chero Kasi, Darfur, 7 de septiembre de 2004). GETTY

Sudán, paraíso para los violadores de derechos humanos

Sudán es violencia. El país, identificado por Naciones Unidas como el lugar donde se vive la mayor crisis humanitaria del planeta, está constantemente convulsionado y sumido en un conflicto violento para el que no se vislumbra fin a corto plazo.
Jesús A. Núñez Villaverde
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Desde su nacimiento en 1956 como Estado independiente, hablar de Sudán es, por desgracia, hablar de violencia. Una violencia derivada en principio de la enorme dificultad para encajar pacíficamente dos realidades étnicas y religiosas contrapuestas –con un norte mayoritariamente árabe y musulmán y un sur negro, cristiano y animista–, obligadas a convivir por decisión británica bajo una misma bandera hasta 2011. De hecho, la primera guerra civil comenzó en 1955, incluso antes de acceder a la independencia, y se prolongó hasta 1972 en un conflicto interno al margen de la atención mediática y política internacional entre quienes claramente no deseaban vivir juntos. Y lo mismo ocurrió con la segunda, de 1983 a 2005, que pasó a convertirse en uno más de los ya entonces llamados conflictos olvidados.

No obstante, el descubrimiento de importantes yacimientos petrolíferos a comienzos de aquella década fue activando progresivamente el apetito de diferentes actores internacionales para lograr posiciones de ventaja, en un intento por acaparar su control y subordinar a los gobernantes locales a su dictado. Lejos de ser un asunto del pasado, hoy Sudán sigue convulsionado, identificado por Naciones Unidas como escenario de la mayor crisis humanitaria del planeta y sumido en un conflicto violento para el que no se vislumbra fin a corto plazo.

 

Violencia y más violencia

Fue en el marco de esa segunda lucha fratricida cuando, en junio de 1989, Omar al Bashir logró asentar su poder a través de un golpe de Estado que instauró un régimen no solo dictatorial, sino abiertamente genocida, con Darfur como escenario destacado. Darfur fue un sultanato independiente hasta 1916, cuando fue incorporado al Sudán anglo-egipcio. Con una extensión mayor que la Francia continental, está habitado por poblaciones negras dedicadas a la agricultura (con los fur como grupo dominante) y árabes ganaderos nómadas,…

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