AFKAR-IDEAS  >   NÚMERO 77

Edificio residencial en ruinas tras un ataque israelí contra el barrio de Corniche Al-Mazraa, en Beirut (Líbano), el 9 de abril de 2026. GETTY.

Líbano en estado de guerra

“En Líbano, no vivimos en el caos, vivimos en un sistema corrupto de forma sistémica. Necesitamos detener la corrupción, pero llevará tiempo. No creo que antes de 10 años podamos ver el final”.
Entrevista con Najat Saliba por Andrea López-Tomás
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Miembro del Parlamento libanés, la doctora Najat Saliba es una de las 12 diputadas del Bloque del Cambio que logró llegar a la cámara representativa hace cuatro años para trasladar los deseos de revolución de su pueblo. Es experta en cambio climático y control de la contaminación, con investigaciones punteras sobre el impacto de las pipas de agua o sobre cómo la mayor dependencia de los generadores, que ha aumentado en los últimos años, ha provocado un incremento del cáncer en la población.

Aunque trabajó durante más de 20 años como profesora en la prestigiosa Universidad Americana de Beirut (UAB), la corrupción en su país la obligó a abandonar las aulas. Primero impulsó proyectos de ciencia ciudadana y, después de la explosión del puerto de Beirut en 2020, decidió entrar en política. Ha recibido múltiples premios nacionales e internacionales por su papel como mujer en la ciencia, incluido el Premio Internacional L’Oréal UNESCO para Mujeres en la Ciencia.

afkar/ideas ha tenido la oportunidad de dialogar con Najat Saliba en su oficina en Beirut a mediados de febrero antes de la nueva ofensiva israelí sobre Líbano.


Usted es una de esas personas que dejaron Líbano para estudiar en el extranjero, pero luego decidieron regresar para contribuir a su comunidad. ¿Por qué?

Dejé Líbano durante la guerra civil de una forma muy trágica, huyendo en barco hasta Chipre. Me trasladé a Estados Unidos donde ya vivía mi hermano. Allí, estudié la carrera, mi doctorado y dos años de formación posdoctoral. Entonces, tuve que decidir si quería comprometerme a iniciar una nueva línea de investigación en una universidad de Estados Unidos o regresar a Líbano. Decidí probar suerte en mi tierra y, para mi sorpresa, me contrataron en la Universidad Americana de Beirut. Veinte años después, sigo aquí. Me ha ido bien en la investigación, he recibido premios, y nunca he mirado atrás. Ha habido desafíos en el camino, pero poder estar en Líbano, realizar investigaciones relevantes para el país y para la región ha sido satisfactorio y gratificante.

Me hice famosa como científica especializada en transporte de polvo, pero luego también superó nuestras expectativas la cantidad de subvenciones que recibimos para investigar el consumo de pipas de agua y de cigarrillos electrónicos. El reconocimiento de la comunidad científica, especialmente cuando recibí el Premio Internacional L’Oréal UNESCO para Mujeres en la Ciencia, fue la culminación de 20 años de trabajo y dedicación para demostrar que Líbano, y especialmente la UAB, es capaz de realizar investigación de calidad a la altura de la investigación mundial. De hecho, fue la primera vez que una científica libanesa era reconocida en Líbano.


Su investigación está muy ligada al lugar donde vive. Investigó a fondo el impacto de los generadores, el uso del narguile o los elevados niveles de contaminación en Líbano.

Cuando me incorporé a la UAB, me aconsejaron que no lo hiciera, que, para ascender, debía realizar una investigación atractiva para todo el mundo. Pero no me convenció. Me dije: “Si estoy aquí, es para hacer cosas relevantes para nuestras vidas”. Me centré en la investigación que realmente impacta en la vida de las personas a diario.

Cuando empezamos a investigar sobre el narguile, la pipa de agua, nadie había abordado este tema antes, aunque fumar narguile se había extendido por todo el mundo, no solo en la región. Fue entonces cuando el Instituto Nacional de Salud estadounidense decidió financiar nuestra investigación y darnos todo lo necesario para desmontar el mito según el cual es una forma limpia de fumar. Pudimos realizar una investigación de vanguardia que fue referenciada por muchas asociaciones de salud, y fue adoptada por la Organización Mundial de la Salud.

Nuestros resultados sentaron las bases para muchas leyes en Estados Unidos y otros países que prohíben fumar pipas de agua en interiores y espacios públicos. Fue un gran avance, y seguirá siendo uno de los temas de investigación más importantes a los que hemos contribuido para ayudar a salvar la salud de muchos jóvenes. Nuestros resultados demostraron que fumar narguile es mucho más peligroso que un cigarrillo. Ahora la gente lo da por hecho, pero hace 20 años, no era así.


¿Cómo pasó de enseñar química en la universidad a ser miembro del Parlamento libanés?

El epítome de todo esto fue la explosión del puerto de Beirut. Entrar en el Parlamento no fue una decisión de la noche a la mañana, sino una acumulación de frustración, ante la impunidad y la incapacidad del gobierno para ocuparse incluso de un pequeño problema, como los generadores diésel. Todo esto me llevó a dedicarme cada vez más a la investigación-acción.

En 2018, salí de la universidad, no quería hacer más investigación, sino que quería estar con la gente en el terreno, ver cuáles son los problemas que enfrentan y cómo podemos ayudarlos. Creé la Academia del Medio Ambiente, hice ciencia ciudadana, involucré a la gente en la ciencia. Fue algo sumamente interesante hasta que ocurrió la explosión de Beirut, que demostró la ineficiencia y negligencia de los responsables de almacenar nitrato de amonio con fuegos artificiales y todos estos materiales inflamables y explosivos durante años, sin importarles la seguridad o las normas.

Decidí que no había vuelta atrás. Justo después de la explosión, fui a caminar por la ciudad con mi amiga Carmen Geha. Solo oíamos el crujido de cristales bajo nuestros pies. No había carreteras, ni aceras. Todo era cristal. Caminamos desesperadas y asombradas, porque no podíamos creer lo que veíamos. Entonces, decidimos hacer algo aprovechando nuestra experiencia como académicas.

Formamos un grupo de académicos activistas dispuestos a salir de la universidad y hacer algo por la comunidad. Ese mismo día por la noche reunimos a 150 por Zoom. Nos dividimos en función de nuestra expertise en cuatro categorías: medio ambiente, empresas de apoyo, sector sanitario y sector educativo. Nació Khaddit Beirut, la transformación de Beirut.

Tras un año y medio, sistematizamos la organización bajo la UAB como Activistas académicos para el impacto y el aprendizaje en el bloque del Cambio (SAIL for Change). Fue mágico. Fue la energía adecuada. Realmente nos necesitábamos mutuamente para sanar y trabajar juntos para no sentirnos solos y abandonados a nuestra suerte, porque el dolor era tan profundo.


El cambio climático y el control de la contaminación no han sido una gran preocupación entre los políticos tradicionales. ¿Cómo ha impulsado estos temas en la agenda política?

Hay muchos desafíos. En primer lugar, fui al Parlamento con toda esta experiencia en activismo académico, y siendo reconocida internacionalmente como la persona más competente en materia de medio ambiente en Líbano. Y casi no me incluyen en la comisión de Medio Ambiente, porque la elección de los miembros se hace en base a secta y distribución de partidos políticos. Esa fue mi primera sorpresa: al establishment, a los partidos convencionales que han gobernado este país desde la guerra civil, no les importa la experiencia.

En segundo lugar, la frecuencia de las reuniones no se corresponde con la urgencia de los problemas ambientales, así que decidí hacerlo por mi cuenta, trabajando el doble o el triple. No lo consideran una prioridad, pero mucha gente comprende que es fundamental, porque afecta sus vidas, en términos de respirar bien, comer bien y beber agua potable.

«Vinimos a construir un Estado, y este solo se puede construir con un solo ejército, un solo presidente y un solo gabinete. Estoy a favor de la rendición total de Hezbolá al gobierno y al ejército»

 


¿Cómo se vive la injusticia ambiental en Líbano?

La injusticia radica en cómo esas personas corruptas utilizan el medio ambiente como recurso para explotar a la gente, perjudicarla y no ayudarla. Tras ser elegida diputada, analicé a fondo la gestión de residuos sólidos, las plantas de tratamiento de aguas residuales y la pérdida de cobertura arbórea de los bosques y la tierra.

Vi que el mismo patrón se repetía: el establishment, los partidos que han gobernado desde la guerra civil, han construido intencionadamente plantas de tratamiento de aguas residuales que no funcionan para poder sacarles más dinero a los donantes. No les importa la agricultura, los cultivos, la seguridad ni la salud mental de la ciudadanía. Solo quieren construir algo inservible para seguir pidiendo más dinero, alimentar su clientelismo y la dependencia de la población.

Solo les importa cómo explotar el medio ambiente para ganar dinero. No vivimos en el caos. Vivimos en un sistema corrupto y sistémico.

Así que quienes piensan que Líbano es caótico y que no hay gobierno establecido, no es cierto. Tenemos un gobierno y el gobierno es bueno. Pero las personas que dirigen el gobierno o que lo han dirigido antes del primer ministro actual, Nawaf Salam, y algunos incluso ahora, han logrado controlar el sistema y estrangularlo en su beneficio.


Uno de sus actos más conocidos durante su etapa en el Parlamento fue su sentada de 243 días para instar a los parlamentarios a elegir un presidente. ¿Qué le enseñó esa experiencia?

Mucho. En primer lugar, rompí el techo de cristal y demostré que una mujer puede hacer una sentada con la misma eficacia y fuerza que un hombre. Creo que era la primera vez que una mujer decidía hacer una sentada en el Parlamento, día tras día, durante 243 días.

En segundo lugar, para mí fue fundamental demostrar la importancia de respetar y cumplir con los plazos de la Constitución. No se puede simplemente extender el plazo para elegir un presidente solo porque no le conviene a un partido.

Lo mismo va a suceder ahora en las elecciones. Tenemos elecciones en un par de meses y la gente sigue preguntando si podemos tener elecciones o no, y esto es ridículo. Si las elecciones son el 10 de mayo, deberían ser el 10 de mayo. Punto.

Entonces, el presidente del Parlamento, Nabih Berri, llegó muy lejos para silenciarnos y no mostrar la sentada.


¿Cuál es su balance de la legislatura como diputada por el Cambio?

El bloque del Cambio no llegó en 2022. La demanda de cambio comenzó en 2013, cuando unas 50 personas decidieron que ya era suficiente, que no se podía tirar la basura a un vertedero sin una estrategia. En 2015, surgió el movimiento “Apestas” con unas 200 personas que se negaban a ver basura en las calles.

El Cambio empezó a crecer en número porque la gente no quería aceptar la forma en que los partidos tradicionales funcionan. En 2019, millones de personas salieron a las calles. En 2022, fue la primera vez que la gente decidió cambiar los partidos tradicionales y dar apoyo a 12 personas del bloque del Cambio en el Parlamento.

Creo que, en 2026, aunque no sean los mismos diputados, el movimiento por el Cambio continuará. Podría evolucionar hacia algo diferente, pero está ahí, existe, lo sentimos. La gente ya no acepta ciegamente a los partidos convencionales como antes, y todos los partidos están cambiando su retórica porque quieren complacer a la gente que les exige responsabilidades.

Antes no hacían mucha campaña ya que no sentían la necesidad. Ahora, en 2026, y de cara a prepararse para las elecciones, se puede ver que todos intentan reformar y reestructurar sus partidos. Así que, si no pasa nada, al menos este cambio está sacudiendo los cimientos de todos los partidos.


Cuatro años después, algunas personas se sienten decepcionadas con el desempeño de los parlamentarios por el Cambio.

Veo la decepción en la gente. Querían que avanzáramos más rápido, que hiciéramos más. Nosotros también estamos frustrados, porque queríamos lo mismo. Ahora bien, por desgracia, cuando se está en el poder, las cosas avanzan con lentitud.

Hemos logrado muchos cambios, y hemos impedido que den por sentada la voluntad de los libaneses, que hagan tratos a su costa. Estuvimos presentes en todas las discusiones para luchar contra la aprobación de leyes que no benefician a la ciudadanía.

Sin embargo, no se va a juzgar a los responsables, no se les va a exigir que rindan cuentas. Ojalá se pudiera. Quiero ver a todos aquellos que robaron el dinero del país, que estuvieron involucrados en la explosión de Beirut en la cárcel.

Necesitamos detener la corrupción, eso llevará tiempo porque las cosas van muy lentas. No creo que llegue antes de 10 años.


Usted ha sido miembro del Parlamento durante la peor crisis económica que Líbano haya experimentado, el bloqueo político más prolongado y la última guerra devastadora.

Es muy frustrante ver que fuimos incapaces de presionar al gobierno para que llegara a un buen acuerdo porque el Parlamento está dividido y porque tenemos diputados de Hezbolá que estaban a favor de la guerra, que decidieron ir a la guerra sin consultar.

Más tarde, con el acuerdo del alto el fuego, no se nos preguntó, no participamos en la negociación, no sabíamos qué incluiría, y ahora estamos pagando las consecuencias, porque en el acuerdo se afirmó que Israel tiene derecho a defenderse y está aprovechando cualquier oportunidad para hacerlo.

«Lamentablemente, no se puede dejar de lado Líbano ni protegerlo de la influencia de la guerra que se está librando en la región»

 


Ahora el tema principal en la agenda es el desarme de Hezbolá.

Vinimos a construir un Estado, y este solo se puede construir con un solo ejército, un solo presidente y un solo gabinete. Me niego siquiera a discutir la cuestión del desarme con Hezbolá. Creo que debería haber sucedido ayer, no hoy.

Estoy a favor de la rendición total de Hezbolá al gobierno y al ejército. Esta tontería de si entregarán o no las armas debería cesar. Estoy completamente en desacuerdo con esta discusión, y todos los pretextos que dan de que podría darse una guerra civil o disturbios en el país no son válidos. Es inaceptable.

Todos somos un solo pueblo que quiere vivir bajo la Constitución que nos une.


El país lleva más de un año bajo un acuerdo de alto el fuego, pero los ataques continúan a diario y la gente sigue muriendo. ¿Cómo trabajan en el Parlamento para detenerlo?

La decisión es ejecutiva, todo está en manos del gabinete ministerial y del presidente. En cuanto a la asignación de fondos y el apoyo a las personas que han perdido sus hogares, creo que el Parlamento ya ha actuado ofreciendo incentivos, rebajando impuestos y otorgando préstamos a la población del Sur.

Todos entendemos que necesitamos reconstruir el Sur, porque cada parte pertenece a Líbano y no cederemos ni un solo metro cuadrado del país. Pero al mismo tiempo, queremos que Hezbolá coopere y ponga todas sus capacidades al servicio del ejército libanés.

No estamos de acuerdo con que Israel viole el alto el fuego a diario. La única salida es fortalecer al presidente y al primer ministro para que utilicen todas sus influencias y obtengan el apoyo de la comunidad internacional para presionar a Israel a retirarse.


Cuando fue elegida, las principales luchas de los diputados por el Cambio eran la crisis económica, la lucha contra la corrupción y la rendición de cuentas tras la explosión del puerto. ¿Termina la legislatura con la sensación de que estos asuntos siguen pendientes?

La rendición de cuentas será prioritaria en la próxima legislatura. La primera vez, los diputados por el Cambio vinieron a frenar la corrupción. Nuestro mayor enemigo y nuestra mayor tarea fue impedir que Hezbolá creciera y se apoderara del Estado. Así han sido estos primeros cuatro años.

Creo que los próximos cuatro se centrarán en la rendición de cuentas, que debe ser uno de los principales impulsores de nuestro mandato en el Parlamento. Ahora que Hezbolá va a ser desarmado, el Estado va a recuperar su poder.


A los pocos días de hacer la entrevista, empezaron los ataques de Israel sobre Líbano, en su ofensiva contra Hezbolá. Contactamos con Najat Saliba por teléfono.

La guerra ha vuelto a Líbano. Ya son casi 1.250 muertos en apenas un mes y más de un millón de personas desplazadas.

Desafortunadamente, volvemos al punto de partida. Hezbolá está usando los misiles que escondió en Dahie y al norte del río Litani, y probablemente en algunos túneles al sur del Litani que el ejército libanés no pudo encontrar. Los están usando para relanzar la guerra desde Líbano a expensas del pueblo libanés y, por supuesto, en beneficio de Irán.

No están haciendo nada para beneficiar al país. Así que esto perjudica los esfuerzos del gobierno que estaba intentando ganar y fomentar la confianza entre el Estado y otros socios, amigos y aliados en el mundo.

Sin embargo, ahora, con todo lo que está sucediendo, especialmente el lanzamiento de drones a Chipre y de misiles desde el sur y el norte de Líbano hacia Israel, se están impidiendo estos esfuerzos del gobierno y volvemos a un estado de guerra.

Lamentablemente, no se puede dejar de lado Líbano ni protegerlo de la influencia de la guerra que se está librando en la región.


Antes de la guerra, se intentó desarmar a Hezbolá, pero la actual ofensiva militar israelí parece haber devuelto al país al punto de partida en este asunto. Israel ha declarado que su objetivo es desarmar a Hezbolá y ha amenazado al gobierno libanés por no hacerlo. ¿Qué capacidad tiene el gobierno libanés para desarmar a Hezbolá?

Parece que no se puede frenar en absoluto a Israel, nadie en el mundo puede detenerlo. Desafortunadamente, se han mantenido firmes con el gobierno libanés y le piden que actúe para desarmar a Hezbolá y recuperar la autoridad total de los territorios libaneses.

Esto no es fácil considerando que las fuerzas armadas libanesas están demasiado dispersas a lo largo de la frontera y en el sur, y ahora se les pide que realmente lleven a cabo el desarme en el norte de Líbano.

Israel es muy, muy fuerte. Cuenta con el apoyo de los estadounidenses y está utilizando todas sus fuerzas para imponer todas las condiciones al gobierno libanés.


Una de las principales acciones del gobierno libanés ha sido aprobar una extensión del mandato del Parlamento de dos años.

La prórroga de dos años es inconstitucional. No contribuye a la construcción de un Estado en el país. Simplemente prolonga la vida del establishment que se ha dedicado a paralizar y destruir el país.

He votado en contra rotundamente y procederemos a impugnar esta decisión. También estoy totalmente a favor de construir un Estado y de elaborar o aplicar la Constitución para que la situación se normalice.

Desafortunadamente, aun así han logrado reunir la mayoría para aprobar la ley propuesta.