POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 233

Francisco de Vitoria, frente a la fachada plateresca del convento de San Esteban, en la plaza del Concilio de Trento de Salamanca.

Iberoamérica en el punto de partida del Derecho internacional

Al cuestionar los títulos jurídicos de la conquista, Francisco de Vitoria situó a Iberoamérica en el punto de partida del Derecho internacional y abrió una reflexión sobre la igualdad entre los pueblos y los límites del uso de la fuerza.
Araceli Mangas Martín
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En su visita a España en junio de 2026, el Papa León XIV recordó en su discurso memorable en las Cortes que este año era el V Centenario de la Escuela de Salamanca, época «en que España quedó situada ante responsabilidades históricas de alcance universal y Salamanca asumió con singular lucidez la reflexión moral y jurídica que ese escenario reclamaba hace 500 años. Cuando se abrían mundos nuevos y posibilidades inmensas en las relaciones entre los pueblos, algunos maestros de dicha universidad comprendieron que la razón no podía ser invocada para revestir de legitimidad» aquellos hechos de fuerza.

Cuando todos se obnubilaban con las riquezas que transformaban España y Europa –y daban vida a un imperio inmenso– a un dominico burgalés, Francisco de Vitoria (1483-1546), le preocupaba la legitimidad jurídica de aquella extensión de la soberanía española sobre territorios de otros y los seres humanos que los habitaban.

Cuando Vitoria ganó una cátedra en la Universidad de Salamanca en 1526 llegó ya con aureola de sabio tras veinte años en París. Esa fecha es el punto de partida de la Escuela de Salamanca, que arranca con él como figura estelar. Vitoria se había doctorado en París, donde enseñó con gran éxito y se relacionó con los grandes, como Luis Vives y Erasmo de Rotterdam. Defendió a Erasmo frente a los ataques por su defensa de la libertad religiosa y mostró su rechazo a las guerras de religión para imponer la fe católica. En la época de la Reforma protestante, y con España empeñada en la defensa a ultranza de la fe católica, Vitoria destacó por su tolerancia hacia quienes ejercían el derecho a profesar la religión de su elección. Se adelantó en más de cinco siglos al reconocimiento de la libertad religiosa. Esa convicción la mantuvo en Salamanca cuando España…

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