Alfombra roja: Ling Jihua

POLÍTICA EXTERIOR
 |  8 de julio de 2016

APODO: Jefe de los eunucos.

FRASE: “Una vez más, ofrezco mi más humilde disculpa… y pido al Partido y a los órganos judiciales que me castiguen”.

CURRÍCULO: La vocación le venía de casa a Ling Jihua, a quien su padre –oficial del Partido Comunista Chino (PCCh)– decidió llamar Jihua, “planificación”, en honor a una de las grandes políticas del partido. Como hombre de partido, Ling empezó su carrera en la Liga de Juventud Comunista de China, organización que a los 23 años lo impulsó al nivel estatal, donde trabajó en el departamento de Propaganda del Comité Central, y siguió de cerca los pasos de Hu Jintao, secretario general del PCCh entre 2002 y 2012.

Su estrecha relación con el dirigente hizo que, desde 1999 hasta el fin de mandato de Hu, Ling asumiera el liderazgo de la Oficina General del PCCh, nervio central de la actividad administrativa del partido. Hu jamás prescindía de su compañía, siendo una de las personas de máxima confianza durante su gobierno. Dado su recorrido ascendente en el partido, su antigüedad y las estrechas relaciones con Hu, todo parecía indicar que estaba destinado al Comité Permanente del Politburó en el Congreso de 2012.

En septiembre de 2012, a dos meses del XVIII Congreso del PCCh, Ling fue destituido por sorpresa. El 20 de julio de 2015 fue expulsado del PCCh y arrestado por violar la disciplina política, las normas del partido y la confidencialidad del Estado. El 4 de julio de 2016, el que fuera mano derecha del líder del PCCh fue condenado a cadena perpetua por delitos de corrupción, abuso de poder y obtención de secretos de Estado de manera ilegal.

MÉRITOS: Durante sus años en la Oficina General del PCCh, Ling fue una pieza clave en la reforma del sector público en la Comisión de Estado, donde se comenzó a abordar la corrupción como una cuestión de preocupación nacional, dado el auge de la misma desde 1978.

La carrera política ascendente de Ling se vio truncada con el “escándalo del Ferrari”. Este episodio fue protagonizado por su hijo Ling Gu, que murió en un accidente conduciendo un Ferrari y acompañado de dos mujeres casi desnudas. El escándalo fue difundido por los medios de comunicación chinos e internacionales y manchó el nombre del partido al relacionar el acontecimiento con “los hijos de la élite dominante del Partido Comunista”. La gestión del escándalo invalidó políticamente a Ling.

Pese a sus intentos de negar que fuese su hijo o tapar el escándalo –bloqueando las búsquedas en Internet o movilizando a personal de la Oficina Central de Seguridad–, tras el acontecimiento, el “jefe de los eunucos” fue destituido y trasladado desde la cabeza del equipo del primer ministro a un cargo con menor influencia en United Front Work Department.

Tras un juicio a puerta cerrada, Ling ha sido condenado a cadena perpetua por haber realizado sobornos por valor de 11 millones de dólares y usado su influencia para asegurarse acuerdos inmobiliarios y promocionar a sus socios, entre otros favores, en su mayoría para tratar de esconder el escándalo de su hijo. Su detención y condena se enmarcan en la firme campaña contra la corrupción promovida por el presidente Xi Jinping desde el comienzo de su mandato en 2012. Esta campaña, de gran apoyo popular, es conocida por muchas personas castigadas por la justicia, entre las que destacan figuras políticas: a los 18 meses del inicio de la campaña un cuarto de millón de cuadros del PCCh habían sido sancionados y a mediados de 2015, 69 del nivel ministerial.

La lucha contra la corrupción en China es un asunto que está siendo tratado con severidad. Como decía el exprimer ministro Zhu Rongji al ser aprobadas las medidas de Xi Jinping: “Preparad 100 ataúdes para los corruptos y uno para mí por si caigo en la batalla”. Con Ling Jihua otra figura destacada del PCCh acaba de morder el polvo. Alfombra roja para el, en su día, poderoso jefe de los eunucos.

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