El cártel de Sinaloa, que ha introducido cientos de toneladas de cocaína, fentanilo, heroína y metanfetaminas en EEUU, es una de las organizaciones que la administración de Donald Trump considera “narcoterroristas” y, por ello, una amenaza a su seguridad nacional.
En su red Truth Social, Trump ha escrito que México es “casi un narcoestado”. Tras la colaboración policial y las extradiciones concedidas por el gobierno mexicano, sin embargo, las tensiones parecían haberse atenuado. Algunos exgobernadores habían sido detenidos y cumplido penas en prisiones estadounidenses, pero nunca uno en funciones, una línea roja para México.
El ejecutivo mexicano alega que no le constan pruebas concluyentes contra Rocha, antiguo aliado cercano de Andrés Manuel López Obrador. Sin ellas, dice, no puede actuar judicialmente en su contra. Según medios locales, Claudia Sheinbaum ha advertido en privado a legisladores y gobernadores de Morena de que cualquier cargo público investigado por corrupción debería abandonar su puesto.
Rocha ha dejado temporalmente sus funciones. La fiscalía neoyorquina le acusa de haber mantenido durante años una relación de colusión con el cártel de Sinaloa, una organización que ha recurrido sistemáticamente a la intimidación, el secuestro y el asesinato para proteger sus intereses.
Durante el sexenio…
