INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 1214

EEUU-Rusia: Primera crisis exterior de Joe Biden

La condena del líder opositor ruso Alexei Navalny, las protestas por su arresto y la detención de millares de opositores sitúan a Joe Biden –quinto presidente de Estados Unidos que coincide en el poder con Vladímir Putin– ante un dilema.

La Casa Blanca debe mantener, al mismo tiempo, el proceso de desarme nuclear con Moscú y trazar líneas rojas que no se atreva a cruzar, so pena de sufrir nuevas sanciones que agravarían el estado de la economía rusa, ya deteriorada por la pandemia y la caída de los precios de los hidrocarburos (52% de las exportaciones) y la inversión extranjera. El Kremlin ha aumentado la edad de jubilación y un 20% del país vive bajo el umbral de la pobreza.

El caso Navalny –envenenado el pasado verano con novichok, un agente nervioso soviético en polvo que los servicios de inteligencia rusos siguen usando– es, según Michael McFaul, exembajador estadounidense en Moscú, la “primera crisis exterior” de Biden, condicionando todos los demás frentes que tiene abiertos. Sergei Ryabkov, viceministro de Exteriores ruso, ha dicho que anticipa unas relaciones “profundamente hostiles” por la “rusofobia” del entorno presidencial.

En 2011, las 100.000 personas que tomaron la plaza Bolotnaya de Moscú no arriesgaban demasiado. La manifestación estaba autorizada. En 2021 el riesgo es mayor. En los últimos años, la Duma –donde la oficialista Rusia Unida (RU) tiene 335 de los 450 escaños– ha aprobado leyes para disuadir el activismo político opositor, sancionándolo con…

PARA LEER EL ARTÍCULO COMPLETO