El gobierno de Japón se vio forzado a intervenir el yen la semana pasada ante una caída persistente de su divisa que no encontraba suelo. El tipo de cambio frente al dólar cayó al inicio de la semana hasta su nivel más bajo desde 1986. Para comprar un dólar fue necesario pagar casi 164 yenes.
La intervención de las autoridades niponas se realizó sin ninguna comunicación oficial. Rápidamente, los inversores empezaron a especular con que el país está vendiendo bonos estadounidenses para comprar yenes y apuntalar el valor de su moneda.
La intervención permitió devolver la cotización del yen a los niveles de mayo, pero difícilmente disipará las dudas de los mercados sobre el futuro financiero del país. Luchar contra el mercado de divisas es muy complicado, sobre todo si los inversores perciben una vulnerabilidad estructural.
Japón está inmerso en una nueva tanda de estímulos fiscales para intentar reactivar su economía y dejar definitivamente atrás un estancamiento que dura ya más de tres décadas. La primera ministra, Sanae Takaichi, anunció a principios de año un gran plan de inversión pública, dotado con 2,3 billones de dólares hasta 2040, destinado a 17 sectores estratégicos. La exclusión del automóvil –uno de los…

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