INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 1444

El G20 y el nuevo mundo económico

La cumbre del G20 celebrada en Suráfrica entre los días 22 y 23 de noviembre ha reflejado las nuevas dinámicas internacionales: el ascenso de las alianzas bilaterales y de los bloques estratégicos y unas relaciones comerciales que ya no giran en torno a Estados Unidos.

Mucho han cambiado las reuniones de las grandes potencias mundiales desde que Donald Trump accedió a su segundo mandato. Su ausencia en la cumbre del G20, permitió a los países participantes reforzar su mensaje sobre igualdad, desarrollo sostenible y cooperación multilateral.

Uno de los temas abordados fue la seguridad de las cadenas de suministro, un asunto especialmente sensible por las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China. En el principal frente económico, las tierras raras, China ha sabido explotar durante estos meses las vulnerabilidades de EEUU. Sin la dependencia de los minerales producidos en el gigante asiático, Trump podría haber ido más lejos en su escalada arancelaria. Sin embargo, hasta en tres ocasiones tuvo que dar marcha atrás para no afectar al suministro de estos componentes fundamentales para la industria tecnológica global.

Para reforzar este flanco, la Administración Trump ha anunciado planes para terminar con la dependencia de materiales críticos chinos en un plazo de dos años. Sin embargo, no lo logrará mediante una autonomía estratégica plena, sino impulsando acuerdos de colaboración con terceros países. China no está dispuesta a ceder terreno y aprovechó la cumbre del G20 para impulsar su propia alianza.

La “Iniciativa de cooperación económica y comercial internacional sobre minerales verdes”, busca fortalecer la hegemonía de Pekín sobre la fabricación de baterías y redes eléctricas asegurando su suministro de materiales esenciales: litio, níquel, cobalto… Ya son 19 los países emergentes y en desarrollo que se han sumado, entre ellos Camboya, Myanmar, Nigeria o Zimbabue. A cambio, China se compromete a realizar inversiones y ceder tecnología y plantas de procesado a sus socios, con el objetivo de desarrollar sus industrias locales y alejarlas de la órbita estadounidense.

A pesar de su alineamiento presente, es probable que sus intereses colisionen en el futuro. China controla alrededor del 70% de…

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