El detonante fue el mal resultado laborista en las elecciones municipales del 7 de mayo, que consolidaron el avance de Reform UK, el partido liderado por Nigel Farage, en antiguos bastiones de la izquierda. Desde entonces, la presión interna sobre Keir Starmer no ha dejado de crecer. El alcalde de Mánchester, Andy Burnham, favorito de una parte importante de las bases, maniobra para regresar al Parlamento y mantener abiertas sus opciones de liderazgo, mientras un número creciente de diputados laboristas cuestiona la autoridad del primer ministro. Starmer, por ahora, resiste y asegura que competirá si se abre una contienda interna.
Para la Unión Europea, la crisis británica llega en un momento delicado. El acercamiento entre ambas partes debía culminar en una cumbre destinada a consolidar varios acuerdos técnicos negociados durante el último año: un pacto sanitario y fitosanitario para facilitar el comercio agroalimentario, la conexión de los mercados de derechos de emisión y un esquema de movilidad juvenil. A ello se suma el interés compartido por reforzar la cooperación en defensa en plena guerra de Ucrania.
Reino Unido sigue siendo uno de los principales pilares militares europeos y una de las dos potencias nucleares del continente junto con…
