El interés por fuentes de energía limpias, seguras y asequibles está impulsando a una velocidad sin precedentes el despliegue de paneles solares, baterías ion-litio y turbinas eólicas. Muchas de estas tecnologías ya eran competitivas, en gran medida, gracias a las exportaciones chinas y su capacidad manufacturera, que representa casi el 25% de su PIB, frente a una media mundial del 15%.
China fabrica hoy cerca de un tercio de todos los bienes industriales del mundo, produce más vehículos eléctricos que el resto de países juntos y concentra alrededor del 80% de la producción mundial de paneles solares y el 70% de las baterías avanzadas.
En 2024, China ya exportó más paneles fotovoltaicos a países en desarrollo que a economías avanzadas. Un año después, la inversión global en energías limpias superó los 2,2 billones de dólares, aproximadamente el doble que la destinadas al petróleo y al gas.
Los costes también continúan cayendo. Según la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), el 91% de los nuevos proyectos renovables puestos en marcha en 2024 generaron electricidad a un coste inferior al de las alternativas fósiles más baratas. Desde 2010, el precio del almacenamiento mediante baterías se ha reducido en torno a un 90%….
