La modernización del acuerdo UE-México firmado hace un cuarto de siglo, llega, además, en paralelo a otros movimientos de la Unión Europea en América Latina, como el impulso al pacto con Mercosur o la actualización del acuerdo con Chile. El objetivo es asegurar mercados, materias primas críticas y cadenas de suministro alternativas en un momento en que las tensiones geopolíticas están alterando el comercio mundial.

El nuevo tratado amplía de forma sustancial el alcance del acuerdo original de 2000. Incluye no solo comercio de bienes, sino también servicios, contratación pública, comercio digital, protección de inversiones y cooperación regulatoria. El pacto elimina cerca del 99% de los aranceles entre ambas partes y facilita el acceso recíproco a los mercados.
Las cifras actuales muestran la relevancia creciente de la relación económica entre ambas regiones. El comercio bilateral entre la UE y México superó los 94.500 millones de dólares en 2025, después de haber crecido alrededor de un 75% durante la última década. La UE es ya el tercer socio comercial de México y el segundo mayor inversor extranjero en el país latinoamericano.
Las exportaciones europeas hacia México alcanzaron casi 67.000 millones de dólares en 2025, frente a los 27.700 millones…
