La última actuación del magnate tecnológico Elon Musk –largamente anunciada y dramáticamente ejecutada– se hizo realidad el 27 de noviembre con la compra de Twitter por 44.000 millones de dólares. Dado el carácter político que ha adquirido esta red social, ampliamente utilizada por políticos y convertido en un medio cada vez más importante en las campañas electorales, son muchos los que advierten del poder que Musk adquiere como guardián del debate político en todo el mundo. A quien ahora se ha autodenominado “tuitero en jefe” le acompaña un historial de comportamientos y declaraciones impulsivas con graves consecuencias económicas e incluso políticas.
El último y quizá más claro ejemplo ha sido la decisión de Musk de que Starlink, su compañía de satélites de baja órbita, continúe pagando los servicios de internet que brinda a Ucrania. El multimillonario propietario también de Tesla, SpaceX y Starlink, daba marcha atrás a su advertencia unos…

#ISPE 704. 5 julio 2010
#ISPE 1056. 30 octubre 2017
#ISPE 898. 14 julio 2014
¿Podrá ser independiente la Fed con Trump?