INFORME SEMANAL DE POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 1464

Volodímir Zelenski y Friedrich Merz durante una rueda de prensa en la Cancillería en Berlín, Alemania, el 14 de abril de 2026. GETTY

Abrazo condicional de Berlín a Kiev

Alemania ha pasado de ser el principal sostén militar de Ucrania en Europa a aspirar también a condicionar el desenlace político de la guerra, en un equilibrio cada vez más evidente entre apoyo estratégico y realismo geopolítico.
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El 14 de abril, Volodímir Zelenski fue recibido en la Cancillería federal alemana con honores militares para celebrar las primeras consultas intergubernamentales entre Alemania y Ucrania en más de dos décadas. La escena ilustraba la nueva “asociación estratégica”.

Dos semanas después, el canciller Friedrich Merz dejó caer que parte del territorio ucraniano podría caer en manos rusas en un futuro acuerdo de paz, descartó las fechas de adhesión a la Unión Europea barajadas por Kiev para 2027 o 2028 y sugirió un estatus intermedio de observador. Entre ambos momentos se perfila la lógica de la nueva política alemana: mayor compromiso material a cambio de mayor capacidad de influencia sobre el desenlace del conflicto.

El acuerdo de Berlín con Kiev tiene importantes elementos para fortalecer las defensas de Ucrania. El acuerdo asciende a 4.000 millones de euros y se concentra en la defensa aérea, hoy talón de Aquiles del país invadido. La partida más cuantiosa, 3.200 millones, financiará la entrega de varios cientos de misiles PAC-2 GEM-T para los sistemas Patriot, a los que se suman 36 lanzadores IRIS-T SL –el sistema antiaéreo de la firma alemana Diehl–  por valor de 182 millones. Otros 300 millones se destinarán a la…

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