Durante años, Alemania ha sido uno de los socios europeos más reacios a endurecer la política comercial frente a China. Eso ha cambiado. Friedrich Merz ha virado en los últimos meses ante las dificultades que atraviesa la industria alemana, mientras crece la inquietud entre los fabricantes de automóviles. Gobierno e industria parecen ahora más alineados, y con ellos la CDU del canciller.
El giro alemán coincide con un nuevo intento de Bruselas de negociar con Pekín. El 9 de octubre, el comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, anunció un entendimiento con China para limitar las exportaciones de vehículos híbridos al mercado europeo, que podrían reducirse a más de la mitad durante los próximos cuatro años. El acuerdo busca corregir parte de un desequilibrio comercial que dejó a la Unión con un déficit cercano a los 360.000 millones de euros en 2025.
El 5 de octubre, Berlín y París firmaron una carta dirigida a la Comisión Europea, acompañada de un documento sobre los desequilibrios globales, que llega a tiempo para el Consejo Europeo de esta semana. Piden un instrumento para limitar el acceso al mercado único a los países que provoquen, por medios políticos o económicos, distorsiones “graves y sistemáticas”. Oficialmente, eso sí, Berlín sigue sin señalar a Pekín y prefiere hablar de prácticas desleales.
Si los gobiernos y el Parlamento Europeo aprueban la propuesta, la Comisión podría adoptar medidas con rapidez, salvo que una mayoría cualificada de Estados miembros se opusiera. El paquete incluye además medidas para reducir la…

Alemania vira ante China


