La victoria preliminar del primer ministro Nikol Pashinián y de su partido Contrato Cívico en las elecciones legislativas del 7 de junio ha sido interpretada como un respaldo al acercamiento de Armenia a Occidente y a la estrategia de normalización con Azerbaiyán. En las semanas previas a las elecciones, Moscú llamó a consultas a su embajador y amplió progresivamente la presión económica sobre Ereván.
En la misma semana en que las defensas antiaéreas ucranianas trataban de interceptar una nueva oleada de misiles sobre Kiev, Rusia retiraba a su embajador en Ereván y cerraba sus mercados al pescado armenio. En Ucrania y en el Cáucaso sur, Moscú despliega instrumentos distintos al servicio de un mismo objetivo: preservar su influencia sobre el espacio postsoviético. La combinación de presión militar, coerción económica e injerencia política refleja tanto la persistencia de sus ambiciones regionales como las crecientes dificultades para imponerlas.
La presión rusa coincide con un momento especialmente complejo para el Kremlin. La guerra de Ucrania ha dejado de avanzar al ritmo esperado por Moscú. Tras las ganancias territoriales del año pasado, la progresión rusa a lo largo de un frente de más de mil kilómetros se ha ralentizado significativamente. Mientras tanto, Kiev ha…

Las huelgas copan la actualidad política
Siria, tras la caída de Asad
Trump y Xi: ¿Quién manda ahora?
Cambios en el corto plazo
Berlín, Londres y París reactivan las sanciones
Adiós al gas ruso y apuesta por el ‘Made in Europe’
#ISPE 833. 11 marzo 2013
Armenia se acerca a Europa


