POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 207

Funeral por un líder indígena asesinado en el departamento de Cauca, Colombia (22 de enero de 2022). GETTY

Atrapados en la inseguridad y la pobreza

Colombia sufre un nuevo ciclo de violencia e inseguridad provocado por una implementación deficiente del acuerdo de paz y la incapacidad del Estado para atender a sus ciudadanos.
Erika Rodríguez Pinzón
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Hace un año Colombia vivió grandes movilizaciones que revelaron el profundo descontento social de diferentes sectores. Las protestas tuvieron un carácter transversal; se unieron las universidades privadas, los indígenas, los jóvenes de los barrios deprimidos, e incluso en los barrios más exclusivos la indignación se hizo escuchar a golpe de cacerolazo. Un año después, siete de cada 10 colombianos creen que las marchas y el paro nacional de abril de 2021 estaban justificados, según la encuesta de opinión pública del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG). Asimismo, la evolución de la aprobación del presidente, Iván Duque, respalda la tesis de que el enfado ciudadano se mantiene vivo. En el momento de las protestas desaprobaba su gestión el 76% de los colombianos, y en marzo de 2022, el 73%, según la encuestadora Invamer.

Es importante tener en cuenta que el actual presidente ha sido el más votado de la historia de Colombia, un dato relevante no solo para observar la pérdida de apoyo a lo largo de su mandato, sino para prever el escaso crédito que tendrá su sucesor para mantener la confianza de los ciudadanos. Tal como señalan las encuestas, la percepción general es que los colombianos están enfadados, y no les faltan las razones. Como el resto del mundo, han aguantado dos años de una pandemia disruptiva de todo lo conocido como “normalidad”. En Colombia, además, se alargó y las medidas de contención fueron especialmente duras; se ensayaron distintos tipos de confinamiento; se establecieron medidas de restricción en el acceso al comercio y, más grave aún, la educación estuvo cerrada a la presencialidad durante casi dos años. Hasta febrero de este año no volvieron a las aulas todos los estudiantes; los últimos, los más vulnerables.

El hartazgo no es solo ante las medidas de protección y contención; es sobre…

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